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29 de junio 2006 - 00:00

"Retrato de familia"

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Es agradable ver los líos y las discusiones familiares de una comedia que tiene algo de las de Darío Vittori con personajes como los que hacía Alberto Sordi, pero ni el elenco ni el guión resisten la comparación.
«Retrato de familia» (Il pranzo della domenica, Italia, 2003, habl. en italiano). Dir.: C. Vanzina. Guión: E. y C. Vanzina. Int.: G. Ralli, P. Triestino, M. Ghini, B. De Rossi, R. Pappaleo, M. Mattioli, G. Ranzi, E.S. Ricci, V. Marsan.

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Para darle al lector una idea inmediata de esta película, baste decir que es una comedia familiar estilo Darío Vittori, pero sin demasiada picardía y sin Darío Vittori. Y que uno de sus personajes es un abogado divorcista muy canchero y harto mujeriego, que cuando se ve descubierto se hace la víctima con la mujer, esto es, un personaje como el de Alberto Sordi en una delicia que suelen dar por cable, «Buenas noches, abogado», con Giulietta Massina como la sufrida -pero no tonta- esposa, pero en este caso, por razones obvias, no actúan Sordi, ni Massina, ni nadie que merezca heredarlos.

Igual se pasa el rato, y se sale con una sonrisa. La historia, bastante sencilla, donde ningún problema es demasiado grave y ninguna pelea es definitiva, nos presenta a una señora elegante y dominante (Giovanna Ralli, ¡qué bien se conserva!), sus tres hijas con sus respectivos maridos, nietos, nietas, y doméstica negra, medio gorda, que recibe el apodo de Whoopi Golberg. Una hija, vendedora de Armani, está casada con el antedicho abogado, tiene una hija adolescente, y tendrá un arrime médico. La otra soporta con un discreto alcoholismo las exigencias de un hogar con cuatro hijos y marido periodista que mete sus principios de izquierda hasta en una discusión futbolística y así es como pierde todos los trabajos, hasta que escarmienta y se vuelve rico del modo más irónico. Y la tercera hija es una depresiva cuyo marido, paradojalmente, está lleno de vida, es un gordo macanudo, florista de profesión y derechista por naturaleza. Con el cuñado se lleva bárbaro.

Es agradable ver los líos y discusiones de cada uno, al gordo queriendo cumplir simultáneamente las exigencias del dopler y del deber conyugal, al maschio mujeriego llegar deportivamente a su meta al ritmo de un tango, a la signora obligada a una internación, y obligando a todos a girar alrededor suyo (agradable, porque a uno no le toca), y saber también que al final veremos otra vez, en el almuerzo del domingo, a tutta la famiglia unita. O no, porque algún nuevo lío habrán de tener.

Autores, los hermanos Carlo (director) y Enrico (ambos coguionistas) Vanzina, hijos del viejo Stefano Vanzina, que también firmaba Steno, y dirigió a casi todos los grandes comediantes italianos, en joyitas como «Mi amigo el ladrón», «Mi hijo Nerón», «Un día en el juzgado», «Susanita toda crema», «Totó y la maja desnuda», «Tognazzi y las menores de edad», y la siempre actual «¿Impuestos al día? Me quedo en la vía». Todavía no merecen heredarlo, pero hacen lo posible.

P.S.

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