1 de noviembre 2006 - 00:00
Revelan nuevo secreto de Houdini: fue espía
-
HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
A 80 años de su muerte, una nueva biografía de Harry Houdini descubre que ayudó a Inglaterra y EE.UU., quienes a su vez impulsaron su carrera y sostuvieron su leyenda.
Gracias a su fama mundial, durante los primeros años del siglo XX el 'escapista' de origen húngaro informó puntualmente a los servicios secretos estadounidenses y británicos de las actividades de la policía alemana y siguió de cerca las actividades de los anarquistas rusos.
Sin embargo, en 1920 la muerte de su madre dio un giro a su actividad como espía, y a partir de ese momento dedicó todos sus esfuerzos a desenmascarar a adivinos, médium y todos aquellos que creían que podían contactar con los muertos, ya que los consideraba unos farsantes.
Esta cruzada le llevó a enemistarse con uno de sus grandes amigos, Sir Arthur Conan Doyle, escritor que dio vida a Sherlock Holmes y que durante muchos años lideró el movimiento espiritista y consideraba a Houdini un poderoso médium. El libro sugiere que la caza de brujas iniciada por Houdini pudo provocar que ese movimiento instara las dos agresiones físicas que sufrió el ilusionista los días previos a su muerte, y que le causaron las lesiones internas que provocaron su fallecimiento, tras realizar su última actuación en Detroit.
Sin embargo, a pesar de lo novedoso de las revelaciones del texto, Houdini no ha sido el primer ilusionista de la historia en colaborar con los servicios de espionaje. Antes, a mediados del siglo XIX, el francés Jean Eugene Robert-Houdin -cuyo apellido tomó prestado el joven Ehrich Weiss para formar su nombre artístico- fue enviado por su gobierno a una de sus colonias, Argelia, para atemorizar a los nativos con el poder de la magia francesa.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el ilusionista estadounidense Joseph Dunninger colaboró con las fuerzas armadas de EEUU para mejorar sus técnicas de camuflaje. En los años 50, el Servicio Central de Información (CIA) contrató al taumaturgo John Mulholland para que entrenase a los agentes, por ejemplo, para que pudieran introducir drogas en la bebida de sus objetivos. Y durante la Guerra Fría, los desertores de Alemania del Este eran evacuados del país en coches que contaban con cajas en el maletero iguales a las que usaban los ilusionistas en los escenarios para sus trucos de desaparición.




Dejá tu comentario