7 de abril 2001 - 00:00

Roberta Flack: de las grandes, la que faltaba

Roberta Flack.
Roberta Flack.
(06/04/2001) "El primer recuerdo que me viene a la memoria es del primer día de clase, con un montón de niños blancos tirándome manzanas", dice Roberta Flack, la gran cantante, pianista y maestra de músicos, nacida en Asheville, North Carolina, el 10 de febrero de 1939. Flack, desde muy joven, comenzó a tocar el piano y a cantar baladas, rock y soul en bares nocturnos de jazz. De esos tiempos son sus contactos con artistas como Burt Bacharach, Eddie Harris,Woody Allen, Bill Cosby o Johnny Mathis.

Así, haciendo jazz en el Tivoli Club y en el 1520 Club de Washington, la descubrió el pianista Les McCann, que la recomendó a Atlantic Records. Su historia cambió cuando su versión de la balada «First Time Ever I Saw Your Face» se transformó en un éxito internacional. Luego vinieron, por supuesto, muchos más hits, como «Where is the Love» (1972), el muy conocido «Killing me Softly with this Song» (1973) -que le valió tres Grammy y una impresionante fama mundial-, «Feel Like Makin' Love» (1974) y «The Closer I Get to You» (1977).

Nunca había cantado en la Argentina donde debutará finalmente esta noche, en el Luna Park, en el marco de los festejos por los 100 años de Massalin Particulares en nuestro país.

Periodista: ¿Le molesta que la sigan recordando fundamentalmente por el tema «Killing me Softly with this Song»?

Roberta Flack: No, todo lo contrario. Respeto mucho al público y, si una canción se ha metido tanto en la gente debe ser porque tiene algo especial. Por eso sigo cantando esa, y muchas otras que han sido grandes éxitos. Igualmente, para no aburrirme, trato de buscarle nuevos arreglos, una nueva manera de interpretarlas. Del mismo modo, me siento muy honrada cuando escucho esos viejos clásicos en la voz de otros artistas e inclusive en otros idiomas.

P.: ¿Qué recuerdos tiene de su época de maestra?


R.F.:
Ese montón de niños blancos tirándome manzanas. Con el tiempo mi relación con esos niños fue mejorando y yo me preocupé mucho por ellos, tratando de que pudieran relacionarse con la música clásica, que pudieran cantar canciones de Mozart y de Bach, que aprendieran a formar parte de un coro. Fue una época muy rica de mi vida aunque muy dura, porque trabajaba de la mañana a la noche. Me encantaba enseñar y también aprendí mucho de esos niños.

P.: ¿Qué la llevó a interesarse por la lingüística?


R.F.:
Como pasé por la Universidad de Massachusetts, algunos creyeron que había hecho un doctorado allí. En verdad, sólo tomé algunos cursos, junto a Quincy Jones, Bill Cosby y Betty Shabaz. Estaba y estoy muy interesada en esos temas porque son importantes en la vida, sobre todo para comunicarse con personas de otros países y sentirse mejor en cualquier lugar del mundo.

P.: ¿Se siente una diva?

R.F.: No. Me siento música y cantante. De todos modos, si a alguno le gusta llamarme así no tengo problema; lo importante es que me llamen y me consideren de algún modo.

P.: ¿Con qué música se siente más identificada a esta altura de su vida?

R.F.:
Yo sigo sintiéndome una artista de jazz, como en mis comienzos. Y, por lo tanto, me gusta cantar con artistas de jazz. A la hora de escuchar música, podría nombrarle, entre mis preferidos, a George Duke, Ella Fitzgerald o Duke Ellington.

P.: Usted ha ganado varios Grammy a lo largo de su vida.

R.F.:
Afortunadamente, siempre me ha ido muy bien con ellos. Recibir premios es algo muy estimulante. Por supuesto, la última palabra la tiene el público, pero es muy bueno sentir que el trabajo de uno es reconocido por gente que conoce de la materia.

P.: ¿Qué sabe de la música latinoamericana?

R.F.:
Amo la música latina y conozco mucho de ella. Inclusive en mi concierto voy a hacer un tema en español, «Angelitos negros». Creo que, por su importancia, la música latina debería tener un espacio mucho más grande en los Estados Unidos. Está muy bien que existan Ricky Martin, Gloria Estefan o Christina Aguilera, pero el panorama es mucho más amplio, y la belleza de esa música es tan grande, que el público norteamericano debería tener más acceso a eso; y no sólo a lo obvio, a aquello que se produce dentro del país.

P.: ¿Cómo será el repertorio de su show en Buenos Aires?


R.F.:
Voy a hacer muchas de las viejas canciones pero con nuevos arreglos. También haremos algunas músicas nuevas.


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