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Los fabricantes del popular y violento videojuego «Grand Theft Auto» se las verán en los tribunales con la ciudad de Los Angeles, que los acusa de ser tan avaros y engañosos como los personajes del polémico título. Los problemas persiguen a los fabricantes de «Grand Theft Auto: San Andreas»: tras el acoso por parte de pesos pesados como la senadora por Nueva York Hillary Clinton, ahora es la fiscalía de Los Angeles la que arremete contra un juego que se desarrolla en una ciudad sospechosamente parecida a la urbe californiana. Su fiscal, Rocky Delgadillo, quiere hacer pagar a RockStar Games, la compañía fabricante, por lo que considera prácticas engañosas al no revelar la existencia del material pornográfico que « escondía». El juego quedó clasificado como para adultos una vez que se descubrió el truco para llegar al material pornográfico, pero antes de que eso ocurriese disfrutó de un gran éxito que se tradujo en más de 12 millones de unidades vendidas o unos 600 millones de dólares, según los fiscales Los Angeles, que estudiarán cuáles fueron los márgenes de beneficio del juego para calcular la consiguiente multa.»La avaricia y el engaño son parte del argumento de 'Grand Theft Auto', y en este sentido los autores no son muy diferentes de los personajes del título», señaló Delgadillo en su demanda
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