10 de abril 2001 - 00:00

Tambien Polanski prepara film sobre el Holocausto

Varsovia (DPA) - Casi 58 años después de que los nazis deportaran a los últimos judíos del gueto de Varsovia a los campos de concentración, sus infames muros coronados con alambres de espinas han vuelto a ser levantados.

Este es el escenario montado por Roman Polanski para el rodaje de «El pianista», basada en la biografía del pianista y compositor polaco Wladyslaw Szpilman, sobreviviente del gueto.

A diferencia de «La lista de Schindler», de Steven Spielberg, y de « La vida es bella», de Roberto Benigni, ésta es la primera película que será dirigida por un judío polaco que de niño sobrevivió a los nazis.

No es una coincidencia que Roman Polanski, cuya madre murió en la cámara de gas de Auschwitz, haya esperado toda una vida para analizar el tema y haya justo elegido la historia de Szpilman, internacionalmente aclamado. « Esta es la historia que evoca los recuerdos de mi infancia y recuerdo los bombardeos y el ataque a Varsovia muy bien. Quiero recrear esos recuerdos», dijo Polanski, quien estaba en la capital polaca el día que comenzó el ataque nazi y más tarde sobrevivió al gueto de Cracovia.

Polanski esperó 40 años para volver a Polonia y mirar el pasado. El director de «Barrio Chino» dijo que finalmente lo impulsó a actuar de este modo la veracidad de la historia de Szpilman, que como muy pocos evita los estereotipos fáciles.

«Este libro no es un capítulo de la martirología que todos conocemos ya. Muestra una realidad sin compromisos, objetividad pura. Hay buenos y malos polacos, hay buenos y malos judíos, buenos y malos alemanes», dijo recientemente en Varsovia, donde en 1939 las bombas nazis silenciaron la emisora de radio polaca en la que Szpilman, entonces de 28 años, interpretaba una obra de Chopin.

La trama de la historia se desarrolla en torno a su lucha en solitario por sobrevivir dentro de las muros del gueto, donde 350.000 judíos -30 por ciento de la población de Varsovia antes de la guerra- fueron forzados a malvivir en muy poco espacio.
Szpilman, interpretado por el actor neoyorquino Adrien Brody, escapó y permaneció escondido en casa de unos amigos, pero más tarde pasó meses exhausto, solo y pasando hambre escondiéndose entre las ruinas de Varsovia.

La muerte lo miró de frente cuando fue descubierto por un oficial alemán, pero su música lo salvó cuando el hombre se conmovió al escuchar su interpretación de
Chopin en un desafinado y dañado piano. Tras las seis semanas de rodaje en los estudios Babelsberg cerca de Potsdam, Alemania, donde en su momento fue rodada la propaganda nazi, ahora siguen 11 semanas de posproducción que recientemente comenzaron en Varsovia para esta producción de Francia, Alemania, Polonia y Gran Bretaña que tiene un presupuesto de 35 millones de dólares.

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