10 de septiembre 2007 - 00:00

The Dybbuk excedió temática sólo judía

«The Dybbuk» ofreció gran despliegue escénico y actuaciones sorprendentes con diálogosque ahondaron en cuestiones metafísicas antes que religiosas.
«The Dybbuk» ofreció gran despliegue escénico y actuaciones sorprendentes con diálogos que ahondaron en cuestiones metafísicas antes que religiosas.
«The Dybbuk» de y por la compañía polaca TR Warszawa. Basadaen la obra de S.Ansky y en el cuento de H.Krall. Dramaturgia y Dir.: K. Warlikowski. (Sala Martín Coronado - 6,7 y 8 de septiembre.)

Según el folklore judío, el «dybbuk» es un alma herida y errante que se aferra a una persona viva para concretar un deseo, expurgar alguna culpa, reparar una injusticia, o llevar a cabo una tarea que no pudo realizarse a tiempo. Pese a lo siniestro del fenómeno, ser poseído por un dybbuk no es del todo negativo, ni tiene la carga diabólica que la Iglesia católica otorga a este tipo de experiencias. Los cabalistas, incluso, encuentran cierta afinidad de intereses entre el espíritu invasor y la persona poseída, y consideran que de ser necesario un exorcismo, su objetivo no consiste en liberar a un individuo sino en curar a dos almas.

La compañía polaca TR Warszawa presentó «The Dybbuk» en el Festival Internacional de Buenos Aires, un intenso y conmovedor espectáculo estructurado en base a dos historias centrales: el caso de una novia, poseída el mismo día de su boda por el dybbuk de su antiguo prometido, y el de un joven francés que un día descubre que está «habitado» por su pequeño medio hermano polaco, asesinado por los nazis mucho antes de que el naciera.

El director Krzysztof Warlikowski generó una puesta rica en contenidos, de gran despliegue escénico y con actuaciones de sorprendente autenticidad. Tanto en su plano narrativo como en sus aspectos plásticos «The Dybbuk» ofreció momentos de calidad cinematográfica, mientras la acción marcaba un derrotero de intensa espiritualidad y sabios toques de humor.

Si bien algunos espectadores se sintieron algo abrumados por la densidad de este material (la primera media hora de espectáculo abundó en información sobre la cábala, el jasidismo y sobre rituales y preceptos de la ortodoxia judía), valió la pena estar atento al abundante subtitulado del inicio para luego entrar de lleno en el campo metafórico de la obra. La necesidad de reconciliarse con el pasado y de asumir la herencia familiar como un camino ineludible hacia la paz interior fue el tema central de «The Dybbuk».

No se trata como se dijo por ahí de una obra destinada a la comunidad judía, ya que la mayor parte de sus diálogos ahondan en cuestiones metafísicas antes que religiosas. Por otra parte, todas las referencias al holocausto ceden paso a reflexiones, aún más universales, en relación al sufrimiento humano, el silencio de Dios y a la falta de trascendencia y espiritualidad del mundo de hoy.

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