21 de octubre 2008 - 00:00

Tics de Julio Iglesias cautivan a sus fanáticas

Aunque profundizó su manerabalbuceante de cantar y suvoz ya no es la misma, JulioIglesias conserva una fuerteseducción sobre las mujeres(incluso muy jóvenes) comopara colmar dos Luna Park.
Aunque profundizó su manera balbuceante de cantar y su voz ya no es la misma, Julio Iglesias conserva una fuerte seducción sobre las mujeres (incluso muy jóvenes) como para colmar dos Luna Park.
«40 años de amor con la música». Julio Iglesias. Con R. Suárez (bajo), R. Ferro, J. Clay Perry, M. Tremblay (teclados), M. Scaglione (saxo, flauta), A. de Corral (guitarra), A. Torres (batería), W. Moten, L. Núñez (coros), T. Rodrigues Días (coros, baile). (Luna Park; 17 y 18 de octubre.)

Julio Iglesias nunca tuvo una gran voz y, con el tiempo, su manera balbuceante de cantar se fue profundizando, al punto de que cuesta entender lo que dice. Su afinación ha sido siempre algo incierta, pero ahora se han agregado algunos « gallitos». Su gestualidad está cargada de tics y su discurso derrocha demagogia («es imposible no enamorarse en Argentina», «Aquí están las mujeres más hermosas», etcétera). Su inglés -cuando canta en ese idioma o cuando habla con sus técnicos- hace recordar al Diego Capusotto que ironiza sobre esas «canciones cantadas en un inglés de mierda». Salvo las excepciones de piezas características de diferentes lugares del mundo, tangos incluidos, su repertorio tiende a un romanticismo meloso, que hasta él mismo calificó bromeando de «canciones que son medio comercialotas».

La banda que lo acompaña, indudablemente profesional, ocupa un lejanísimo segundo plano, con un sonido que pone a la voz del líder bien adelante y con habilidades de los músicos que sólo aparecen en breves momentos del show y con cuentagotas. Pero además, el sonido que sale de ese grupo acompañante es de una hibridez que termina asociando todos los géneros, como para que nada tenga el más mínimo «sabor local».

Todo eso es Julio Iglesias, y la lista de cuestionamientos podría seguir. Pero allí está, convocando a multitudes en todas partes del mundo, rompiendo récords que están a la altura de figuras como Los Beatles o Michael Jackson, y hasta riéndose de su edad (65 años) y sus achaques.

El secreto está, quizá, en que el cantante español salió al mundo con una nueva forma de cantar en castellano: balada romántica, aspecto de «latin lover», sonido internacional, cuando Luis Miguel o Ricky Martin no habían nacido. Y desde ese sitial de pionero, con 40 años de historia, con un estilo que a esta altura resulta antiguo, con todos sus modismos -por no decir vicios- a cuestas y con una lista de temas que cada vez se renueva menos.

Por lo visto, en la Argentina su atractivo permanece intacto: cantó frente a dos Luna Park colmados de mujeres, entre las que también -otra curiosidad- muchas eran muy jóvenes.

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