Uno de los campos más activos del universo digital es el de las consolas de videojuegos, y allí también existen feroces competencias orientadas a dominar el mercado. Las últimas alternativas en ese medio fueron la PlayStation (Sony), la Xbox (Microsoft) y el Game Cube (Nintendo). Las dos primeras consolas también son utilizadas como medio para popularizar uno u otro producto. De esta manera, la PlayStation fue la primera en proponerse como reproductor de DVD hogareño, y dicha competencia se ha extendido al campo de batalla por el formato digital del futuro.
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Mientras Sony apuesta a incluirel Blu-ray dentro de sus consolas PlayStation 3, hace pocos días se ha confirmado que la Xbox 360, el nuevo modelo de Microsoft de inminente aparición, incluirá la capacidad de leer HD-DVD, el formato de alta definición propuesto por Toshiba. La compañía de Bill Gates lanzará al mercado, hacia finales de 2006, un drive externo capaz de leer HD-DVD y compatible con su consola. Los juegos seguirán lanzándose en DVD, pero Microsoft ha decidido dar una nueva muestra de apoyo al formato de Toshiba, que además les permitiría a los propietarios de una consola Xbox la posibilidad de utilizarla como reproductor hogareño del nuevo disco óptico. Este dato no es menor. En nuestra columna de la semana pasada señalamos algunas características no funcionales del Blu-ray, y hasta la posibilidad de que se haya atrasado la salida al mercado de la nueva PlayStation 3. Con esta jugada, el HD-DVD no sólo recuperaría el terreno perdido en el campo de las productoras cinematográficas, sino que además ganaría la carrera específicamente diseñada para captar a los consumidores del futuro: los jóvenes -y no tanto- que se deleitan con los videojuegos.
Como afirma la propia Sony, las consolas son el mejor método para hacer llegar un desarrollo tecnológico a las masas. Las fuertes jugadas que puede permitirse Microsoft garantizan que se dé una situación paradójica: aquellos que en un principio apoyaban al Blu-ray, mayormente relacionados con la fabricación de componentes informáticos, han cambiado sus preferencias, mientras que los estudios han recorrido el camino inverso. En ambos casos queda muy claro que unos y otros ven al público como usuarios o como consumidores, aunque lo importante todavía no ha sido expresado: qué piensa ese público de sí mismo y qué categoría terminará adoptando. Horacio Moreno
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