10 de abril 2001 - 00:00

Una larga e intensa noche de buen jazz

«Massalin Particulares Jazz & Pop Festival». Actuación de Chick Corea, Roberta Flack y The Trumpet Summit Band. (Estadio Luna Park, 7 de abril.)

Paradójicamente, lo que fue el mejor momento de una larguísima noche de música organizada por Massalin Particulares para celebrar sus 100 años en la Argentina, llegó cuando buena parte del público había abandonado el Luna Park superado por la extensión del festival. Muchos habían quedado agotados después de los 60 minutos de Chick Corea y su trío, y de la hora y media de la cantante Roberta Flack, más los respectivos intervalos para desarmar y armar los instrumentos y el sonido.

Lamentablemente, no tuvieron energías para esperar el excelente set de este grupo de jazz que han bautizado como The Trumpet Summit. La banda se compone de cuatro trompetistas con estilos diferentes pero a la vez complementarios, y seguramente en esa combinación está su mayor atractivo.

Dirección

Jon Faddis es el director, el de sonido más brillante y el más atraído por los agudos imposibles. Randy Brecker, hermano del saxofonista Michael, es un trompetista más clásico. Lew Soloff es inteligente y original a la hora de improvisar. Y Terell Stafford, el menos conocido por los jazzeros argentinos, tiene una belleza en su toque y una delicadeza a la hora de los solos que evoca al mucho más famoso Wynton Marsalis.

Pero además tienen una base, con el maravilloso Cedar Walton en piano, Peter Washington en contrabajo e Idris Muhammad en batería, que terminó de redondear este muy buen momento de jazz. En lo que fue un tributo a Louis Armstrong, tocaron piezas como « West End Blues», «All of Me», «Blueberry Hill» o «Body and Soul», donde Walton se lució con su solo de piano.

Corea

En el comienzo, Chick Corea tocó con una formación de trío que es la base de su anterior grupo Origin. Y allí, el popular pianista recurrió a su lenguaje conocido. Sobró virtuosismo, tanto en él como en sus compañeros Avishai Cohen en contrabajo y Jeff Ballard en batería. Pero no siempre mantuvieron la misma profundidad musical.

Fueron muy buenos en «
The Chelsea Shuffle», «Past, present & futures» y « Jitterburg Waltz», un viejo tema en tres tiempos de Fats Waller. Fueron mucho menos interesantes con « Anna's Tango», dedicado por Corea a su madre y «a mi amigo Astor Piazzolla», que más pareció una mezcla poco jugosa de salsa y pasodoble que música rioplatense. Y entusiasmaron, con un toque demagógico, a la gente con su versión del segundo movimiento del « Concierto de Aranjuez» de Rodrigo mezclado con «Spain» de Chick.

Después fue el turno de
Roberta Flack. El largo momento de la cantante que nunca antes había actuado en la Argentina tuvo también de todo. Rythm & blues, algo de rap, música pop, sonidos de FM, soul y jazz. Enloqueció al Luna Park en el comienzo con su hit « Killing me softly with this song». Paseó por muchos otros hits, como « Might be you», «Mercy me» o «Prelude to kiss». Recordó a Los Beatles con «Here comes the sun» de George Harrison. Y aportó una extraña versión de « Sweet Georgia Brown».

Lo mejor, aún con sus años, sigue estando en su voz y en su carisma. Lo más flojo, en una postura artística que muchas veces apela a los lugares comunes y que se conforma con los éxitos logrados en el pasado.

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