Uriburu volvió a utilizar un producto no contaminante del mismo verde brillante que el de intervenciones anteriores. (Foto gentileza www.taz.de)
Centenares de personas se dieron cita en Bremen a las orillas del río que rodea el Museo de Weserburg -donde se inauguró la muestra "Color en flujo"- para asistir a la coloración de las aguas, intervenidas por el artista Nicolás Uriburu en esta pintoresca y antigua ciudad alemana.
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"Estuvo fantástico -comentó Uriburu en diálogo telefónico -, la gente aplaudía, gritaba, algo totalmente expresivo, que no me imaginaba que pudiera suceder en Alemania".
"El día amaneció nublado, con ganas de llover, pero le dio un clima fabuloso a la coloración, que se realizó al mediodía y se mantuvo por alrededor de dos horas antes de retirarse al mar", contó el artista.
Para su coloración, Uriburu volvió a utilizar un producto no contaminante del mismo verde brillante que el de intervenciones anteriores, lo que hizo posible observar -muy claramente- como el agua arrojada en su fluorescencia cubría la original del río.
Minutos antes de dirigirse a la inauguración de la exposición, de la cual es una de las figuras centrales, Uriburu (Buenos Aires, 1937) desgranó sus impresiones sobre la coloración del río Weser, que recuerda aquella imagen que dio vuelta al mundo cuando tiñó de verde el Gran Canal veneciano en 1968.
Más de cuarenta años después, el artista argentino recreó esa intervención a pedido de las autoridades del museo cuyo director es Peter Friese.
Una inmensa fotografía que capturó aquel momento se exhibe entre las diferentes obras que forman parte de esta muestra, donde se entreveran trabajos de artistas como Jacques Pollock y Andy Warhol, con otras realizadas por una nueva generación.
"El museo, donde hoy temprano se terminaron de colgar las obras, parece un barco rodeado por aguas y con un sendero de baldosas verdes fluo por donde caminé, que desemboca en la puerta de esta institución", describió el artista, sorprendido ante la repercusión obtenida y que marcó la preinauguración de la muestra.
Uriburu volvió a hacer hincapié en las características de esta exposición donde el acento está puesto en el método, en el olor dentro del agua, más allá del interés ecológico, que ha sido una constante en su obra.
Arquitecto, graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, Uriburu presentó su primera exposición: un conjunto de dibujos humorísticos, en la Galería Müller.
En 1965 obtuvo el Premio Braque y con ese motivo viajó a París. Y en 1968 realizó la Coloración del Gran Canal de Venecia, durante la Bienal de Venecia que luego continuó en otros ciudades del mundo hasta culminar en Tokio en 1982.
Exposiciones individuales, inervenciones en la naturaleza, plantaciones de arboles, forman parte de su itinerario artístico totalmente dirigido a volcar un mensaje de fuerte contenido ecológico.
En 1998 el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires presentó una muestra retrospectiva de su obra.
La muestra en Bremen que examinará fenómenos que influyeron en el arte del siglo XX y XXI y se extenderá hasta el 29 de enero de 2012 contará entre otros artistas con la participación de Katharina Grosse, Kart Horst Hodicke, Peter Zimmermann, Splitt Rainer, Sam Francis, Benglis Lynda, Larry Poons, Tony Tasset y Patty Chang.
Desde que abriera sus puertas en 1991, el museo de Weserburg en Bremen -ciudad ubicada al norte de Alemania con 1.200 años de historia- ha presentado muestras de las grandes colecciones privadas de Europa.
Su actividad alterna la presentación de trabajos de colecciones privadas reconocidas con exhibiciones que reflejan el desarrollo dinámico del arte desde los años 60 hasta la actualidad.
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