31 de octubre 2007 - 00:00

Zucchero: "Discográficas deben bajar sus precios"

El cantautor italiano Zucchero se presenta hoy en el GranRex, como parte de su gira latinoamericana.
El cantautor italiano Zucchero se presenta hoy en el Gran Rex, como parte de su gira latinoamericana.
«Miles Davis, Jonnhy Lee Hooker y BB King, son ellos los grandes que más me influyeron». Así consideró ante este diario el notorio cantautor italiano Zucchero, que debuta esta noche en el Gran Rex en el marco de una amplia gira latinoamericana, sus fuentes musicales. «En mi juventud escuchaba a Otis Redding, Ray Charles, Aretha Franklin, los Beatles y Rolling Stones. Ahora prefiero escuchar a Cold play, U2, Snow Petrol y cantantes como Amy Whinehouse. Pero también algo de buen soul porque de eso nunca me canso».

Poco antes de llegar al país, Zucchero había realizado algunas declaraciones calientes sobre uno de los temas cruciales hoy en la música grabada: la piratería, las descargas de internet, y el papel de las discográficas. El cantante dijo que «no es justo» que no se pague por su trabajo a los creadores musicales, pero pidió a las empresas discográficas que «bajen el precio de los discos porque tomar música gratis de Internet es un fenómeno que va al infinito. Bajar canciones gratis desde Internet irá adelante a la eternidad. Es verdad que los discos cuestan mucho y ello es culpa tanto de los músicos como de las casas discográficas que hacen discos con dos canciones conocidas y el resto de relleno».

Se definió «a la antigua», porque cuando hace un disco «tengo un álbum conceptual, como si fuese una pintura. No puedo imaginar un disco con 10 u 11 canciones que no sean del mismo momento de inspiración. Nunca he concebido un disco como si fuese un negocio de fiambrería, un rejunte de embutidos».

Agregó que con los avances técnicos y la computación, «hoy los discos se pueden hacer en casa gastando 20.000 dólares. Yo, en cambio, los hago con los mejores músicos y productores del mundo, trabajo un año y luego otros cuatro meses en estudios. Al final hacer estos discos cuesta 800 mil a un millón de dólares y venderlos gratis no es justo», aseguró. Sin embargo, agregó que «tampoco es justo que la casa discográfica gane cuatro veces más de lo que cuesta. La verdadera obra artística debe tener un valor y estoy de acuerdo que los discos sean vendidos enteros, no por pedazos, pero que cuesten menos. Si los vendes a 10 euros, seguramente el público preferirá tener el original y no la copia pirata o ediciones con pedacitos de sus artistas», resumió.

Acerca de su show en Buenos Aires, dijo que cantará 5 o 6 canciones de su nuevo CD «Fly», y durante cerca de 2 horas algunos de sus hits más populares como «Senza una donna», «Miserere», « Diavolo in me», «Baila morena» y «Diamante».

«Tengo mucho respeto por Fito Paez, un gran amigo que me ayudó mucho en la adaptación al español de mi repertorio en ese idioma», dijo en otro momento del diálogo. «Considero que él y Charly García son los número uno de la Argentina», agregó.

Sobre Luciano Pavarotti, dijo sentirse un poco huérfano tras su muerte. «Eramos muy amigos, durante 15 años. Crecimos en la misma zona. Fui el primero en convencerlo en cantar en dueto una cancion pop e hicimos 'Miserere', que llegó a ser una canción famosa», recordó. «Luciano fue una persona generosa y abierta musicalmente en 360 grados, que distinguió entre la buena y la mala música sin importar si esta era rock, pop o lírica».

Según Zucchero, la música italiana consigue respeto y «buena salud en el exterior. Francia y Alemania no exportan, menos Holanda, Suiza y otros. Hay algunos españoles, pero que tienen una carrera ya conocida en la América española. En Italia son tantos y al menos cuatro muy exitosos como Andrea Bocelli, Laura Pausini, Eros Ramazzoti y yo, que soy el más extraño porque no canto la música melódica típica italiana sino una que viene del blues, del soul y que mezcla la cultura mediterránea con el gospel, el soul y la música negra», dijo. Agregó que existe un estereotipo sobre la música melódica italiana que él intenta revisar, para convertirla en una música «moderna y contemporánea».

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