Un temblor de magnitud 7,8 devastó esta semana Turquía y Siria, matando al menos a 11.700 personas y dejando a miles más sin hogar en el frío invernal.
Un temblor de magnitud 7,8 devastó esta semana Turquía y Siria, matando al menos a 11.700 personas y dejando a miles más sin hogar en el frío invernal.
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Ante esto, la bolsa de Estambul anunció el miércoles que cerrará durante cinco días en respuesta al terremoto de esta semana, el primer cierre de este tipo desde 1999.
La bolsa habló de un "aumento en la volatilidad y movimientos extraordinarios de precios después del desastre del terremoto" para justificar decisión. Antes de suspender las operaciones el miércoles, la bolsa había sufrido fuertes pérdidas.
La renta variable turca entró el martes en tendencia bajista. Es decir, retrocede más de un 20% desde sus máximos de enero.
“En momento de catástrofes como este suspender las operaciones en el mercado de valores es una de las mejores decisiones para proteger a los inversores”, señaló Haydar Acun, socio gerente de Marmara Capital.
En un país en el que la inflación es una de las grandes amenazas, inversión en renta variable entre los minoristas era uno de los principales escudos para protegerse de los elevados precios.
"El pánico actual y el modo pesimista también puede haber aumentado los riesgos para los operadores, ya que nubla el pensamiento racional. Es tarde, pero sigue siendo una decisión correcta", apuntó Mehmet Gerz, director de inversiones de Ata Portfoy.
El descenso que venía registrando la Bolsa turca en las últimas tres sesiones es el peor desde diciembre de 2021 y se espera que sea el peor desempeño semanal desde la crisis financiera de 2008. El martes, día en el que el índice de Estambul cayó más de un 8%, saltaron varias alertas automáticas.
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