La inflación minorista de EEUU escaló 0,4% en febrero. ¿Qué piensa que hará la Fed, Gordon Gekko? ¿Hay chances de que quiera retomar la suba de tasas?
La inflación minorista volvió a acelerarse en febrero. ¿Qué piensa que hará la Fed? ¿Hay chances de que quiera retomar la suba de tasas? La respuesta de Gordon Gekko.
La inflación minorista de EEUU escaló 0,4% en febrero. ¿Qué piensa que hará la Fed, Gordon Gekko? ¿Hay chances de que quiera retomar la suba de tasas?
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Periodista: Las cifras de enero sembraron la duda sobre la economía. ¿Está más picante en serio o es un espejismo estadístico? Los datos de empleo, los nuevos de febrero y la revisión de los números de enero y diciembre, pincharon el globo de una actividad desbocada. No es así. Los registros de precios, en cambio, ratificaron la inflación más alta que se detectó primero en diciembre y luego en enero. Si la luz amarilla del empleo se apagó, la de la inflación, ¿se convierte en una luz roja? ¿Qué hará la Fed?
Gordon Gekko: La primera conclusión, la más general, es que la inflación dejó de bajar. La segunda es que inflación minorista vuelve a trepar y lo hace peldaño a peldaño, sube por una escalera. Lo hizo 0,2% en diciembre, 0,3% en enero, y 0,4% en febrero. No es lo que se esperaba.
P.: Desde ya que no es un sendero que nos lleve derecho a la meta de 2% anual. De ahí nos desviamos hacia fines del año pasado. Estábamos mejor orientados en noviembre que ahora.
G.G.: Sí. Aunque la Fed querrá ver el comportamiento del deflactor del consumo antes de extraer un veredicto. Pero no es improbable que la inflación del deflactor también imite este patrón.
P.: Es todo achacable a los problemas de medir el costo de los servicios de la vivienda. ¿O hay algo más?
G.G.: La parte del león es la evolución del costo del alojamiento, pero hay otros servicios que no se doblegan y meten presión. En ese sentido, una buena es la caída de precios en el renglón de los servicios de atención médica. En contraposición, la inflación de bienes subió por primer mes desde mayo. Pero los servicios, no hay duda, son el hueso duro de roer.
P.: ¿Qué cree que hará la Fed en concreto?
G.G.: Tomar nota. Y dejarlo asentado en su discurso.
P.: ¿Nada más expeditivo o contundente?
G.G.: El primer paso siempre es la comunicación. La forward guidance. La Fed usa el mercado de bonos como globo de ensayo. Subirán las tasas largas si la Fed cree que hace falta. Y eso se consigue hablando.
P.: Jay Powell pivoteó en diciembre. Le abrió las puertas a la baja de tasas cuando, en perspectiva, la inflación volvía a repuntar…
G.G.: Toda la FED cambió su postura en diciembre. El mapa de puntos es una creación colectiva de toda la primera plana de la institución. No es una posición personal. Y allí se decidió cancelar la última suba de tasas que quedaba pendiente. Ya no la pidió nadie desde entonces. Y ahí se le hizo el guiño, el primero, a la trayectoria de baja de tasas.
P.: ¿No fue un error? Porque la inflación amagó caer en ese momento, pero otra vez levanta cabeza y mete cizaña.
G.G.: Esto es prueba y error. Por definición.
P.: ¿No toca entonces hacer otra prueba?
G.G.: Si la FED cree que hay que apretar más, lo hará.
P.: Si es data-dependiente, ¿no le debería prestar atención a los datos y obrar en consecuencia?
G.G.: Powell pasó la semana pasada por el Congreso y lo explicó.
P.: Es el tour que antes llamábamos sesiones Humphrey-Hawkins.
G.G.: Correcto. Su visión es fácil de entender. La Fed aprieta, pero no ahorca. No es necesario. La política monetaria es restrictiva, dijo. La tasa de interés nominal es alta, muy superior a su nivel neutral. La Fed despachó su última suba de tasas en julio. Pero las tasas reales de interés son positivas de mucho antes, y la política elegida es dejarlas que hagan su trabajo.
P.: Pero si no restringen el repunte de la inflación, ¿cuán restrictivas son?
G.G.: La inflación minorista llegó a ser 9,1% en junio de 2022. Ahora es 3,2%. Eso es una medida de restricción apropiada. Pero dice bien, si la inflación repunta y la Fed se convence de que no es un exabrupto, sino una resurrección con pretensiones de ser duradera, ajustará más las clavijas.
P.: ¿Hay chances de que quiera retomar la suba de tasas para aplastar la rebeldía?
G.G.: Veo más chances de una Fed paciente y con un ojo puesto en el mercado de trabajo que preferirá hablar y estirar la espera antes que blandir la espada y despachar otra suba de tasas que podría ser un exceso de celo. La Fed demora la baja de tasas por temor a un error que la fuerce luego a subirla. Y viceversa. Si aun así estuviera incómoda, usará al mercado de bonos y a las tasas largas como emisarios.
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