El dólar retrocedió desde un nuevo máximo de dos décadas frente al euro el martes después de que datos mostraron que la actividad del sector privado de Estados Unidos fue más débil de lo esperado en agosto, lo que generó apuestas de que la Fed podría ser menos agresiva en su ciclo de aumento de tasas.
Contra una canasta de seis monedas, el índice del dólar caía un 0,38% a 108,58 después de haber tocado 109,27, su nivel más fuerte desde que alcanzó un máximo de dos décadas a mediados de julio.
El índice compuesto de gerentes de compras (PMI) de S&P Global para agosto cayó a 45 este mes, el más bajo desde febrero de 2021, ya que la demanda por servicios y manufacturas se debilitó ante la inflación y el endurecimiento de las condiciones financieras. Cabe destacar que una lectura por debajo de 50 indica una contracción de la actividad.
La caída de la demanda fue exactamente lo que la Fed intentó conseguir con su racha más dura de alzas de tasas de interés desde la década de 1980. La Reserva Federal subió las tasas desde casi cero en marzo hasta su rango actual del 2,25% al 2,50%, y se esperan más alzas en los próximos meses.
"El PMI manufacturero y de servicios se situó muy por debajo de las expectativas, lo que está aumentando la preocupación sobre la fortaleza de esta economía y apoyando la narrativa de que el presidente de la Fed, Powell, podría estar más inclinado a ralentizar el ritmo de endurecimiento", dijo Edward Moya, analista senior de mercado de Oanda.
Frente a una canasta de seis divisas, el índice dólar bajaba un 0,523% a 108,42 unidades, tras haber tocado antes su nivel más alto desde mediados de julio.
El euro subía un 0,35% frente al billete verde y se situaba en 0,9977 dólares, tras haber tocado un mínimo de dos décadas de 0,99005 dólares a primera hora de la sesión, por la renovada preocupación de que la crisis energética mantenga la inflación elevada, lo que haría casi segura una recesión en Europa.
Datos mostraron que la actividad empresarial en Europa se contrajo menos de lo previsto en agosto, aunque las perspectivas siguen siendo sombrías.
"La renovada preocupación por Europa tras la subida del precio del gas es la principal razón por la que el euro ha bajado", dijo Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg.
En tanto, Rusia interrumpirá el suministro de gas natural a Europa a través del gasoducto Nord Stream 1 durante tres días a finales de mes, lo que supone el último recordatorio del precario estado del abastecimiento energético del continente.
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