3 de marzo 2005 - 00:00

Aclaran crimen de joven en Chascomús

El jefe de la Seccional 1ª de Chascomús, capitán Jorge Lespade, señaló ayer que a su criterio «el crimen de Ponce de León está esclarecido con la detención de los cuatro acusados». El mismo jefe policial indicó que los detenidos, entre ellos uno amigo de la víctima y los restantes conocidos, tenían planeado matar a Mauricio para luego pedir un rescate a su familia, ya que sabían que el joven había cobrado una indemnización por un accidente ferroviario.

El jefe policial confirmó que la víctima recibió «muchas lesiones de arma blanca» y que además tenía signos físicos de resistencia. Respecto de los acusados, el capitán dijo que se trata de cuatro jóvenes, entre ellos un amigo de la víctima que, incluso, asistió al velatorio y al entierro. Aclaró, además, que los detenidos pertenecen a familias de clase media y trabajadora, las que quedaron sin palabras luego de conocido el episodio.

La presunción que tenía la gente de Chascomús sumó mayor consternación y sorpresa por el hecho de que se trataba de personas de la vecindad. En realidad, al igual que todos los habitantes del país, debieron poner a prueba su capacidad de asombro con la confirmación de que los detenidos se habían manifestado culpables, superando los límites de lo impensado luego de la confesión.

Quién podía imaginar que una persona (en este caso lisiada) podía ser asesinada por personas de su propio conocimiento, que uno de ellos era amigo personal suyo y que todo había sido previamente (y minuciosamente) programado para cobrar un rescate, porque ellos sabían -por boca de la víctima- que hacía poco tiempo había cobrado una indemnización de cierta importancia.

Todos estos detalles terminaron por dilucidarse como consecuencia de los dichos de un «arrepentido», a pesar de que ya las sospechas se encauzaban hacia un círculo reducido, pues se entendía que pocos eran los que conocían el importe cobrado. Tal vez el estupor mayor sobrevino cuando las autoridades se enteraron de que en el plan para llevar a cabo, la víctima «iba a ser ejecutada antes de exigir el importe del rescate» (iban a pedir entre 50 y 60 mil pesos).

Los datos obtenidos hasta ayer señalaban que hay cuatro detenidos que tienen inclinación a las drogas, provienen de familias de cierto nivel económico y social, y que luego de contradicciones terminaron por aceptar su participación (aún no se sabe en qué grado cada uno); y que trasladaban las actuaciones a la Justicia para definir penas, de acuerdo con dichos policiales.

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