8 de abril 2005 - 00:00

Admirable obra explica cómo es "La vida en terapia intensiva"

Una perspectiva múltiple  ofrece La vida en terapia intensiva dando la palabra a pacientes, al equipo de salud y a los familiares, y documentando momentos esenciales a través de las creativas imágenes de la destacada fotógrafa Julie Weisz.
Una perspectiva múltiple ofrece "La vida en terapia intensiva" dando la palabra a pacientes, al equipo de salud y a los familiares, y documentando momentos esenciales a través de las creativas imágenes de la destacada fotógrafa Julie Weisz.
Terapia intensiva, dos palabras que sobresaltan y conmocionan al paciente y a sus familiares. Acaso por eso, porque durante años fue vista como un tabú, se ha divulgado muy poco entre la gente común el universo de esa especialidad médica. Quedó reducida a textos de formación profesional y a secuencias de películas y series de televisión de carácter dramático.

Esa carencia es reparada con creces por el notable libro «La vida en terapia intensiva. El paciente, la familia, el médico», del Dr. Roberto Reussi, donde ese escenario, en el que intensamente se busca restablecer la salud del enfermo, es observado desde un amplio abanico de perspectivas y testimonios: desde el paciente, desde el equipo de salud, desde los familiares y, aún, desde la mirada de una fotógrafa que ha sido invitada a registrar cada uno de los momentos, cada una de las actitudes, cada uno de los diversos sentimientos. Para poder llegar a la más amplia gama de lectores los autores se propusieron ofrecer un visión « menos académica y más íntima». Ese objetivo hace que de sus páginas se desprenda un profundo humanismo, y se muestre a la terapia intensiva como una saga grupal a favor de la existencia. Acaso, en este sentido, las palabras de la gran fotógrafa Julie Weisz, que con sus instantáneas ilustra la obra, podrían servir de emblema a este valioso libro: «contribuir a que se pierdan los miedos y las fantasías de muerte que la mera mención de 'terapia intensiva' despierta en la mayoría de la gente». O como señala el Dr. Reussi como fundamento de la obra: «demostrar que la terapia intensiva es vida».

Reussi
recupera en apretada síntesis la breve historia de esta joven especialidad. Hace menos de 50 años que en Baltimore un grupo de anestesiólogos dieron el nombre de Cuidados Intensivos a una unidad hospitalaria, luego, con la extraordinaria evolución de la medicina a partir de la segunda mitad del siglo XX, la especialidad no dejó de ampliarse y profundizarse, convirtiéndose en terapia intensiva. En nuestro país comenzó a desplegarse no hace más de 35 años. Pero lo esencial, más allá de los datos diacrónicos, de los avances, es que la terapia intensiva debe ser entendida como un campo de batalla donde se combina en forma concentrada alta tecnología con personal profesional muy entrenado en la lucha por recuperar pacientes con enfermedades que los ponen en peligro.

Si en el pasado la terapia intensiva tenía la sombría significaciónde una zona terminal, hoy es considerado el lugar de los más atentos cuidados y de la recuperación. «Gracias a ella, tenemos la esperanza de salir sanos, la esperanza de poder volver a la vida plena», testimonia el Dr. Alfredo Vitolo, prestigioso abogado que fue paciente de terapia intensiva. «Luchar por la vida es volver a empezar una y otra vez. Y cuando se presenta la disyuntiva, no existe la duda ni el término medio», comenta el periodista Fernando Vidal Buzzi, al que a los 57 años le realizaron dos operaciones de bypass en cinco meses «y ahora vivo como si fuera a superar los 120...».

• Abanico de conductas

Dado que en el contexto de la terapia intensiva suelen suceder situaciones dramáticas y dolorosas, con intensas emociones, una de las características del libro -publicado por la Fundación Reussi, en tributo al maestro de la medicina argentina, Dr. Carlos Reussi- es estudiar las diversas conductas ante el impacto de la enfermedad crítica. Así se describen en detalle los comportamientos que suelen tener los pacientes: reflexivo, negador, regresivo. Y que se expresan de modo: irritable, temeroso, culposo, autosuficiente, obsesivo o depresivo. Y también los que llenan de tensiones tanto al equipo de salud como a los familiares del enfermo.

• Interrogantes éticos

Cuando la obra recuerda la dimensión ética de la medicina regida por los principios de autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia, lo hace para plantear que ante situaciones críticas, como las que se viven en terapia intensiva, surgen nuevos interrogantes morales, que son fuente de los debates actuales, como el de eutanasia, ditanasia y ortotanasia, que han llegado a las tapas de los diarios en estos días y a los cines en las recientes películas ganadoras del Oscar «Million dollar baby» y «Mar adentro».

«La terapia intensiva no supone meramente una acumulación de conocimientos y prácticas»,
explica el Dr. Reussi. «Tampoco implica un determinado lugar físico. Es más bien una manera de pensar, una actitud hacia el enfermo: una actitud que supone conocimiento y tecnología de primer nivel para la vigilancia, el reconocimiento y el tratamiento precoz de las complicaciones graves de un paciente recuperable».

«La vida en terapia intensiva»,
como señala con acierto el equipo que ha desarrolla esta obra, invita a reconsiderar y humanizar el dolor de la enfermedad, así como también a destacar el valor de una nueva oportunidad de vida.

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