La jerarquía católica argentina -al igual que el propio Vaticano-fue tomada por sorpresa ayer al enterarse de la presunta aprobación de su par española al uso del preservativo para prevenir el sida. Fuentes del Episcopado local tomaron con alivio la aclaración que llegó desde Madrid y ratificaron la postura histórica del cuerpo. «De ninguna manera (la Iglesia) ha aprobado ni justificado el uso del preservativo» y sigue considerando que «el único camino para prevenir cualquier enfermedad de transmisión sexual es la fidelidad y la abstinencia», indicó el Secretariado para la Familia del Episcopado.
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El director de Comunicación del Secretariado Episcopal, Carlos Camean Ariza, sostuvo que «fomentar las relaciones promiscuas bajo el argumento de la protección, es al menos temerario».
Sin embargo, al igual que en otros países (ver nota aparte), antes de que se conociera la desmentida de la Conferencia Episcopal Española, habían surgido opiniones matizadas. El vocero del Arzobispado de Buenos Aires, presbítero Guillermo Marcó había calificado como «un acto prudencial» lo declarado el martes por un vocero eclesiástico ibérico. «Generalmente la Iglesia se ha opuesto a estas campañas, pero hay un giro», declaró a una radio. «Aquí no es que cambie la doctrina de la Iglesia, pero sí la Iglesia debería reconocer, de hecho lo hace en España, que cuando un Estado hace política pública lo hace para todos los ciudadanos», consideró. «Es un acto prudencial, porque no varía su postura. Frente al valor de la vida, la Iglesia se preocupa por el sida, pero el valor siempre está en la enseñanza de la sexualidad dentro del matrimonio», sostuvo Marcó.
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