4 de enero 2005 - 00:00

Discuten ayuda a víctimas

El gobierno tardó más de 72 horas en reaccionar y dimensionar que la tragedia del boliche de Once, ocurrida sobre la medianoche del jueves pasado, podría llegar hasta las puertas de la Casa Rosada como, de hecho, ocurrió con la marcha que se desarrolló el domingo por la noche.

Pero la intervención concreta y efectiva se produjo ayer; en dos turnos. Primero, desde El Calafate, el presidente Néstor Kirchner rompió el silencio de sus vacaciones y se refirió al hecho para pedir que la Justicia actúe con celeridad (ver nota aparte).

Luego, convocado por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se realizó una reunión de ministros para realizar una evaluación y un seguimiento sobre cómo venía actuando -y cómo lo haría en adelante-cada área oficial ligada, directa o indirectamente, a la tragedia.

Hasta ayer, la única área que intervino fue el Ministerio del Interior, a través de las fuerzas de seguridad y, específicamente, porque la jefatura de Bomberos, a cargo de fiscalizar el local, depende de la Policía Federal, fuerza bajo el mando de Aníbal Fernández.

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