18 de agosto 2004 - 00:00

El gobierno relativizó la eficacia de las marchas ante llamado Blumberg

El gobierno relativizó la eficacia de las marchas ante llamado Blumberg
La carta de la madre de Nicolás Garnil criticando duramente al gobierno y la confirmación de la marcha para el 26 del ingeniero Juan Carlos Blumberg provocaron una descontrolada reacción del gobierno. Dijo a través de dos ministros que la crisis de inseguridad «no se arregla con marchas» y que la posición de Susana Garnil «es parte de una Argentina que descubre el dolor cuando le toca».

Con esta arremetida verbal el gobierno pretendió recuperar autoridad en un tema que se siente débil. Sin embargo, las palabras del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández terminaron por profundizar la distancia que hoy existe entre la administración Kirchner y el malestar de la sociedad por la ola criminal. Anoche, familiares de Gabriel Gaita -otro de los jóvenes secuestrados en Lanúsvolvieron a jaquear al gobierno y reclamaron la intervención del Presidente para terminar con los secuestros extorsivos. (Ver nota aparte.)

Con la nota del lunes, Susana Garnil pareció interpretar el pensamiento de la mayoría en una carta en la que desafió al Presidente que «haga algo» para enfrentar la ola de inseguridad.

En la misiva que le dirigió al jefe de Estado, la madre de Nicolás se preguntó: «¿Tendremos todas las madres que ponernos de rodillas ante usted para que haga algo?».

«Ahórreme respuestas políticas»,
dijo la mujer en la misiva en la que también aclaró que no quiere recibir respuestas «a través de sus colaboradoresvoceros que, con una mente brillante y una lengua veloz, pretenden explicar lo inexplicable».

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, respondió con el mismo ánimo mítico que su colega de gabinete Aníbal Fernández:

. «Los argentinos tenemos una vocación a escaparnos de la realidad y buscar una salida muy facilista. Yo creo que la carta demuestra eso y, además, me parece que no atiende adecuadamente lo que el gobierno ha hecho en materia de poner fin a la impunidad.»

. No es revisar el pasado, vivir en el pasado como ironiza la señora, precisamente, fijar los cimientos para una Argentina futura donde la impunidad no tenga espacio.

A la inquietud expresada por
Garnil de que Kirchner «no encara personalmente» el tema de la seguridad, Aníbal Fernández le contestó que no lo hacía porque no era un problema de voluntarismo político.

«Francamente, no es razonable pensar que porque es el presidente decida: 'Bueno, a partir de mañana me dedico a terminar con los secuestros'; y los secuestros se terminan»,
dijo. Las palabras del jefe de Gabinete encontraron (obvio) el respaldo del ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien afirmó que «el gobierno no se queda quieto nunca» ante los casos de secuestro y, si bien aseguró que el Presidente «se ocupa de estos casos y los sigue segundo a segundo», aclaró que son las fuerzas de seguridad y de inteligencia las que actúan en la resolución de estos delitos.

• Solá

Desde La Plata, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, aportó a la polémica al asegurar que ni él ni su ministro de Seguridad, León Arslanian, están conformes con la situación de la seguridad en la provincia de Buenos Aires y reclamó al Ejecutivo nacional mayor ayuda económica.

Alberto Fernández
también salió a contrarrestar la marcha convocada por Blumberg, que en dos oportunidades obligó a apurar leyes más severas que el gobierno demoraba en aprobar. Si bien señaló que «por supuesto» el gobierno iba a prestarle atención a estas demandas, Fernández insistió en que la crisis relacionada con la violencia y el delito «no se resuelve con marchas». Se diferenció de Eduardo Duhalde, quien el lunes defendió la eficacia de las marchas en la solución de la crisis por la inseguridad.

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