24 de agosto 2004 - 00:00

Hay una responsabilidad de prensa en secuestros

El gobernador Felipe Solá y el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, León Arslanian, hicieron ayer un planteo justo: hay responsabilidad de los medios de difusión audiovisual en coberturas informativas, que alientan delitos siniestros como los secuestros. Al mostrar la casa del secuestrado revelan su nivel socioeconómico, lo que permite a los delincuentes cuantificar el monto de los rescates. Hay movileros que torpemente hablan de «ola de secuestros» y salen directamente al aire. Persiguen, a veces, a los familiares y entorpecen así gestiones de rescate de un ser querido. La libertad de expresión no puede llegar al extremo de favorecer delitos, por lo cual tiene regulaciones en todos los países del mundo. En la Argentina hay varias causas de este descontrol televisivo (el mal también se extiende, además de los secuestros, a favorecer las manifestaciones piqueteras). Estos motivos son: falta de profesionalismo en quienes son propietarios o conducen medios de difusión; pobreza financiera de los medios como empresa, que lleva a cualquier exceso (de vocabulario, de erotismo, de apología del delito) para ganar rating; monopolios no combatidos o favorecidos financieramente, como «Clarín», que restan ingresos a otros medios para competir y no ser ahogados. Esto lleva al más débil a utilizar cualquier recurso, aunque sea contra la tranquilidad social, aun cuando siempre tenga conciencia de que está obrando mal. Pero teme que su rival no tenga el mismo escrúpulo. A la reunión con Solá y Arslanian concurrieron directivos de todos los medios televisivos y de cable, excepto Crónica TV. No parece haber otra solución aquí que el accionar del Estado con normas, multas y sanciones. Quizás actuar en medios audiovisuales -menos necesario en medios gráficos-para enfrentar el más grave problema hoy del país, la inseguridad, sea uno de los estatismos más legítimos.

"¿Qué hacemos si en vivo y en directo, parado frente a la casa de Gaita, un movilero dice: 'Crece el temor en familia y se multiplican los casos de secuestros' cuando la familia tenía una carta que probaba que Gabriel estaba vivo y los casos no se multiplicaban? ¿Qué hacer con Majul, que sin ningún criterio lleva a opinar a cualquiera, a un comisario echado por narcotráfico y presenta su opinión con la misma validez que la del gobernador?»

Este fue el planteo que les hizo ayer Felipe Solá a los directores de noticias de todas las cadenas de TV y de cable -salvo Crónica TV- con cabecera en Buenos Aires en una reunión para analizar las consecuencias del manejo de la información sobre los secuestros en el crecimiento de ese delito.

El gobernador planteó un tema delicado porque roza los fueros de la libertad de prensa, pero que en muchos países del mundo ha sido encarado con regulaciones sobre los medios o acuerdos de autorregulación de éstos para evitar que terminen ayudando a los criminales y boicoteando los esfuerzos de la autoridad para enfrentarlos.

Solá
, acompañado por León Arslanian y su jefe de Gabinete, Florencio Randazzo, intentó usar el lenguaje más refinado para evitar cualquier reproche por censura de prensa. Celebró ayer que cuando enfrentó a los responsables de los medios con hechos como el que se menciona no hubiera respuesta.

Uno de los invitados al cónclave, que se hizo en la víspera en el despacho que el gobernador tiene en la sede porteña del Banco Provincia de Buenos Aires, amagó con una respuesta comprensible: «Es un delito nuevo, no tenemos experiencia y estamos enfrentados con una competencia salvaje en televisión que nos impide ser recatados. ¿Cómo quedarse atrás si un movilero de otro canal tiene una primicia y la da para sacar ventaja? Estamos obligados a jugar el mismo juego».

• Ejemplos

Los funcionarios provinciales expusieron más ejemplos de cómo un manejo descontrolado de la televisión -un medio clave que no tiene la serenidad ni el tiempo de edición con que cuentan los medios gráficos para evaluar sus contenidos- ayuda al aumento del delito:

Está comprobado que la exposición en crudo de la conducta delictiva produce en el público un efecto contagio. Ocurrió hace un par de años con los asaltos con rehenes, que se exhibían en directo, los delincuentes pedían que estuvieran los canales en directo al entregarse y hasta manifestaban preferencias, unos querían Crónica TV, otros TN, otros Canal 26. Con los secuestros ocurre lo mismo hoy: la exhibición de detalles con los hechos alimenta que asaltantes comunes conviertan atracos menores a transeúntes en secuestros exprés cuando ven que la víctima no lleva nada encima, pero su aspecto da como para que la familia pague más.

Se quejaron los funcionarios también de la conducta de los movileros que se apuestan horas y horas ante la casa de los familiares, usando horas y días con poca información (a la noche, los feriados) para identificar a visitantes, mostrar el aspecto de la casa, los autos que usan, quién entra y quién sale. Hay llamadas registradas de secuestradores donde éstos piden aumentos de rescates basados en esa información que ven por TV. «¡Cómo no van a poder pagar tanto si ya vi por TV qué auto usa el padre!», dijo un raptor citado por Arslanian.

El mismo efecto produce la mera localización del barrio, el modo cómo especulan los cronistas acerca de la condición social, económica o sobre los hábitos de las víctimas, atribuyéndoles fortunas, costumbres de lujo sin probarlo, o que siendo ciertas se proporcionan datos que perjudican las negociaciones con los familiares. El mismo efecto tienen las «producciones» de canales de TV que persiguen a familiares que salen de las casas de los secuestrados presuntamente para hacer gestiones relacionadas con los rescates.

• Los representantes de medios cantaron retruco con un reproche a las autoridades:
los medios no tienen nunca la información a que tienen derecho, hay funcionarios que juegan con el secreto, o que benefician, sin que se sepa por qué, a unos medios en perjuicio de los otros. Hay un déficit en la forma de transmitir esa información y ante eso los medios se sienten liberados para actuar profesionalmente y en una cancha donde las marcas se han borrado. En eso tienen mucho que aportar las autoridades.

Por supuesto», aclararon al unísono los anfitriones, «que no estamos pensando en forma alguna de censura ni de regulación, pero algo hay que hacer.» Solá contó que el viernes había estado con ADEPA (liga de diarios) y que esta semana habrá entrevistas con responsables de diarios y revistas. A todos se les pedirá una propuesta. Ofreció un sistema de emergencia por el cual los funcionarios de la provincia, ante cada caso de secuestro, citarán a los responsables de los medios para concertar la forma cómo se comunicarán sus detalles y características, o si conviene mantener el silencio.

Uno de los presentes recordó que, en Italia y en la Argentina,
una de las herramientas en la lucha contra las guerrillas fue prohibir su mención misma y la de sus peripecias en los medios, una forma eficaz de interceptar el propósito proselitista de las acciones.

«
Con tanta competencia, lo que deberíamos hacer es intentar un pacto de convivencia de los medios poniendo ciertos límites, pero eso implica un compromiso que no sé si se podrá alcanzar», propuso uno de los directores de noticias presente.

Todos juraron acercarle al gobierno una propuesta de autorregulación para evitar el daño que la información mal manejada puede producir. «
Por lo menos hay que intentarlo - agregó otrop ero para eso tenemos que estar todos en la misma, y acá hay gente que no ha venido.» Señaló así la ausencia en la reunión del canal emblemático en comunicaciones en vivo y en directo, Crónica TV. « No se preocupen -remató Solá-, con ellos voy a tener una reunión especial

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