La Libertad", estatua de Lola Mora -amante del presidente Julio A. Roca- sacada del frente del Congreso por sus senos descubiertos.
Nadie deberá espantarse por un desnudo sobrio y estilizado. Mucho menos revivir una polémica como la que desató el convulsivo León Ferrari, desafiando iconos más elevados y sensibles. Pero hay que consignar que la presencia de una mujer con los pechos al desnudo, retratada en una foto de Sara Facio, en una de las paredes del Senado, toca una cuerda histórica muy antigua. La Facio viene, acaso sin saberlo, a vengar a otra artista: Lola Mora. La escultora tucumana fue convocada en 1906 para decorar el frente del Congreso con varias esculturas. Allí se instaló una imagen de la Justicia, otra de la Libertad, una del Comercio y un par de leones. Las dos primeras estaban representadas con mujeres de torso desnudo. Para aquellos tiempos victorianos esos senos deben haber resultado escandalosos e inmorales. Lo cierto es que al poco tiempo se decide su traslado a la municipalidad con un dictamen del ministro de Obras Públicas Adolfo Horma, diciendo: «Esos mamarrachos los considero peores que los propios diputados. El problema fue encomendar los trabajos a artistas que no estaban a la altura de lo que se les había encargado». Un reproche para Julio A. Roca, coterráneo, padrino y amante de Lola Mora, que la había contratado siendo presidente, dos años antes. Desde el depósito municipal los trabajos se trasladaron a la muy lejana Jujuy, donde hoy adornan la plaza principal.
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Aquella censura y aquellos senos parecen vengados por estos otros, retratados por Facio, más modernos y seguramente menos excitantes, según pasan los años, los gustos, las costumbres y también las internas entre políticos. Informate más
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