3 de enero 2005 - 00:00

Liberaron a mujer tomada como rehén

La mujer, en el momento de recuperar su libertad. Su ex cuñado terminó pegándose un tiro en el pecho.
La mujer, en el momento de recuperar su libertad. Su ex cuñado terminó pegándose un tiro en el pecho.
La Policía liberó ayer a una mujer de 40 años, conocida como Betty, que había sido tomada como rehén por su ex cuñado (un hombre de unos 50 años), presuntamente como desenlace de una disputa pasional, luego de mantenerla durante más de cuatro horas apuntada con un arma de fuego y profiriendo amenazas, en un local comercial del barrio porteño de Boedo.

El agresor luego de haberse negado a seguir todo tipo de negociación con un mediador del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF), decidió dejar en libertad a la mujer y ejecutar sobre sí mismo un tiro (que le dio en el pecho), cuando ya ingresaba al local el grupo policial. Finalmente, fue trasladado por una ambulancia de urgencia a un hospital capitalino, desconociéndose su estado de gravedad. La mujer había salido unos minutos antes por sus propios medios, pero rápidamente fue asistida por una psicóloga que aguardaba en la acera y luego trasladada también en una ambulancia.

El hecho comenzó poco después de las 16, cuando el sujeto en cuestión tuvo una fuerte discusión con su ex cuñada, que -según señalan vecinoshabría sido su amante. El hombre había trabajado junto con ella hasta hace pocas semanas, cuando fue despedido. El agresor -según señaló la Policía-tenía un frondoso prontuario policial; había pasado 9 años en la cárcel, y aunque no se dio a conocer oficialmente, se asegura que habría sido por robo a un camión de caudales y posteriormente a un banco.

• Evaluación

El jefe policial a cargo del operativo que culminó con éxito el objetivo de liberar a la mujer tomada como rehén, comisario inspector Roberto Palavecino, jefe de la Circunscripción 8ª, dijo que peritos psiquiátricos evaluarán si el acusado es o no imputable, pues el hombre daba muestras con sus incoherencias de que tenía las facultades psíquicas alteradas.

El desenlace fue la resultantede una larga y fallida conversación con el negociador policial, en la que el agente intentó disuadir al hombre empecinado en su petitorio que -al parecer-se centraba en no volver a la cárcel si era detenido. En ningún momento pidió dinero ni la presencia de otra persona para cambiar su actitud. Es más, el comisario refirió a la prensa que el mediador había señalado que se trataba de un caso de «neto corte pasional».

Cuando se producían estos acontecimientos, un gran despliegue del GEOF fue rodeando el negocio (de nombre Gisematic, que tiene la particularidad de ser una lavanderíaquiosco, ubicada en el barrio de Boedo, en Boedo y Agrelo, de la Capital), se acercó e irrumpió lanzando bombas de humo, casi al tiempo que se escuchaba un disparo que tuvo el desenlace antedicho.

El final del episodio trajo alivio y tranquilidad, tanto a los que integraban ese gran despliegue policial como a los muchos vecinos que se acercaron al lugar.

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