La genética no es la única herencia infalible entre padres e hijos. Así lo demuestran estos niños amantes del heavy metal, como sus papás.
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En el asiento trasero del auto, aún con las sillas que utilizan los más pequeños, estos chicos imitan a los cantantes de este género con la pasión de un profesional. Parece que no sólo las conductoras infantiles logran agradar a los niños con su música.
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