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25 de marzo 2009 - 12:15

Marchas e incidentes para recordar el último Golpe Militar

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Disturbios en Neuquén
Al cumplirse 33 años del último golpe de Estado, miles de personas se movilizaron para homenajear los detenidos-desaparecidos y coincidieron en un fuerte reclamo "a todos los poderes del Estado" para que se aceleren los juicios contra los represores de la última dictadura militar.

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En el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, agrupaciones sociales, políticas y de derechos humanos se manifestaron en todo el país bajo la consigna "ni olvido ni perdón", mientras que la Plaza de Mayo volvió a ser el escenario de un multitudinario repudio al terrorismo de Estado a través de dos actos de agrupaciones distanciadas por su postura ante el Gobierno.

El primer colectivo, liderado por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, las Abuelas de Plaza de Mayo y la agrupación HIJOS, ingresó a la histórica plaza frente a la Casa Rosada con su tradicional bandera con imágenes de los 30 mil desaparecidos para reclamar "cárcel común" para los responsables materiales e intelectuales de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno de facto.

"El Ejecutivo debe asegurarse de que todas las Fiscalías cuenten con fondos, el Judicial tiene que dejar de mirar para otro lado, la Cámara de Casación no puede liberar a los genocidas antes de tiempo y el Legislativo debe impedir que permanezcan en organismos del Estado ex funcionarios de la dictadura", indicaron las organizaciones.

De esta manera, tomaron partido en las acusaciones cruzadas entre el Gobierno de la presidente Cristina Kirchner y la Corte Suprema de Justicia sobre las demoras en las causas contra represores de la última dictadura militar.

En el documento conjunto se advirtió además que "las caras visibles de la dictadura fueron las Fuerzas Armadas pero no estuvieron solas sino acompañadas por grupos económicos como Techint, Fortabat, Macri, Clarín, la Sociedad Rural y cúpula eclesiástica que bendijo la tortura en los centros clandestinos" de detención.

La multitud abucheó particularmente a la Sociedad Rural y a Clarín al ser nombrados y aplaudió las referencias al anteproyecto de ley de radiodifusión lanzado recientemente por el Gobierno, por lo que se mostró en sintonía con los posicionamientos del kirchnerismo respecto al campo y al grupo multimediático.

Poco después tuvo lugar en la Plaza de Mayo el segundo acto convocado por Encuentro de Memoria, Verdad y Justicia, que luego de algunos incidentes entre la agrupación Peronismo 26 de julio y los organizadores, se mostró con fuertes críticas al Gobierno.

En el texto de esta multisectorial de agrupaciones de izquierda se indicó que "a pesar de lo que dice el Gobierno, a más de cinco años y medio de anuladas las leyes de impunidad, el 95 por ciento de los genocidas están libres".

"No admitimos esta falsa polémica entre la Corte y el Gobierno, sabemos y denunciamos que los responsables son los jueces y es el Gobierno", sostuvieron las agrupaciones, que proyectaron hacia la actualidad lo que consideraron como una "sistemática violación de los derechos humanos" en el marco de la permanencia de una marcada desigualdad social.

Si bien ambos eventos coincidieron en consignas tales como "cárcel común y efectiva" a los responsables de la dictadura, celeridad en los juicios y "aparición con vida de Julio López" al principal testigo en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, la diferencia se centró en los cuestionamientos al Gobierno por sus políticas económicas y sociales.

"Que la crisis no la sigamos pagando los trabajadores y el pueblo", sostuvieron las agrupaciones enfrentadas a la Rosada, y acusaron al Gobierno de permitir un "tarifazo, despidos y suspensiones".

Los actos en memoria del golpe del 24 de marzo de 1976 se repitieron en las principales ciudades del interior del país, donde organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos realizaron marchas y eventos conmemorativos y en homenaje a las víctimas.

En Neuquén, manifestantes que se desprendieron de un marcha atacaron con bombas incendiarias un edificio del Ejército.

El edificio fue atacado con bombas caseras del tipo "Molotov" y provocó daños en aperturas del frente, mientras los manifestantes -con su rostro cubierto- realizaban pintadas alusivas a la última dictadura militar, cuya instauración se conmemoró en todo el país.

En tanto, unas 35 personas, en su mayoría jóvenes, fueron detenidos en la zona céntrica de la capital federal, durante un confuso incidente con la Policía y tras protagonizar disturbios y corridas.

Si bien la versión policial difundida daba cuenta que los revoltosos habrían intentado realizar un recital de música "punk" o "skinheads", como parte de los actos recordatorios del golpe militar del 76, esto no fue ratificado por ninguna organización política.

Pero esa versión entraría en contradicción con la conformación política de los grupos que participaron de los actos oficiales, casi en su totalidad pertenecientes a fuerzas de izquierda.

Los hechos se produjeron en los alrededores de la esquina de Callao y Discépolo, uno de cuyos bares sufrió destrozos.

Los "skinheads" o cabezas rapadas se identifican ideológicamente con sectores neonazis y algunos de sus miembros fueron juzgados por conductas racistas y antisemitas.

La Policía denunció que durante los incidentes algunos de sus miembros sufrieron heridas.

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