6 de enero 2005 - 00:00

Más ayuda argentina para las víctimas del tsunami

El gobierno prepara un nuevo envío de ayuda humanitaria a la región de Indonesia, aunque debe esperar los resultados de las reuniones que realizarán los países donantes hoy en Yakarta y el 11 de enero en Ginebra. «Estamos preparando otro envío», admitió ayer el vicepresidente de los Cascos Blancos, Guillermo Devoto, a cargo del organismo mientras duren las vacaciones del titular, Gabriel Fuks. Aludía el funcionario al ya enviado y distribuido cargamento de 2,5 millones de pastillas para potabilizar agua, que fueron a parar al sur de Tailandia, a la población de Puket.

En las reuniones de Yakarta y Ginebra se definirá la coordinación de las donaciones, que hasta ayer totalizaban compromisos de todo el mundo por 2.500 millones de dólares. Una coordinación teñida por la pulseada entre EE.UU. y la Unión Europea, que sostiene que la ayuda debe ser canalizada a través de la ONU. Según el vicepresidente de los Cascos Blancos, en esta ocasión, la Argentina «está respondiendo puntualmente a las solicitudes de ayuda de la comunidad internacional».

La disputa trasatlántica en la ONU, que tuvo su apogeo en el inicio de la guerra en Irak con Francia y Estados Unidos como principales protagonistas, volvió a surgir en el frente humanitario tras el maremoto que dejó unos 146.000 muertos en Asia. La Comisión Europea reafirmó ayer que la ONU era «el lugar natural de la coordinación de la ayuda» internacional, en vísperas de la cumbre de Yakarta que reunirá hoy a 25 países y organizaciones internacionales.

Devoto destacó la importancia de coordinar la ayuda, «porque la distribución está desbordada; hay saturación; no hay quien se haga cargo de la distribución», precisó. Puso como ejemplo el principal aeropuerto de Indonesia, que está preparado para recibir hasta 80 vuelos diarios, y hoy soporta más de 200.

Los Cascos Blancos argentinos están en condiciones de aportar voluntarios con capacidades especiales como pueden ser médicos o equipos para reconstruir zonas arrasadas, «expertos en los cuatro pasos», reseñó Devoto: preparación, atención, rehabilitación y reconstrucción. Y recordó: « Muchas veces, pasado el impacto mediático, nos olvidamos de que hay continuidad en la atención de las crisis». Precisó que nadie se acuerda ya de Irán ni de Haití, donde hay que seguir atendiendo a los que están sin vivienda, sin agua potable y sin educación sistemática.

También mencionó las carencias que se encuentran en el terreno del siniestro provocado por el maremoto. Puso, por ejemplo, el hospital reubicable con el que cuentan los Cascos Blancos para estos casos: «¿Dónde lo conectamos si no hay electricidad?», se interrogó.

Cuando se le preguntó acerca del tipo de ayuda que estaba preparando la Argentina, recordó el envío de las pastillas potabilizadoras de agua, que volverá a hacerse por ser un insumo básico para evitar enfermedades y, además, responde a la propia realidad que vive el país.
«¿Usted sabe cuánto cuesta el metro cúbico de carga en un avión?», dijo el funcionario Devoto.Y señaló: «Los Hércules de la Fuerza Aérea que vuelan a Haití nos cuestan entre 80 y 90 mil dólares entre ida y vuelta», un gasto que ni se discute porque se trata de tropas argentinas a las que hay que asistir logísticamente y no es evitable.

Agregó que hay laboratorios medicinales que quieren ayudar, donando especialidades médicas, pero hasta en ese caso se deben tomar ciertos recaudos por el volumen de lo que se envía.
«Por eso no podemos mandar colchones y sí comprimidos por miles en pequeños recipientes. Para que estos viajes se justifiquen económicamente, deberíamos transportar lingotes de oro.»

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