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3 de marzo 2005 - 00:00

Nos preguntó la SIP sobre libertad para la prensa en el país

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Gonzalo Marroquín, Edward Seaton (ambos, izquierda) y Robert Cox, entre Julio Ramos y Roberto García, de este diario.

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La postura que este diario expuso está en este resumen:

• Si una delegación tan destacada de la SIP, encabezada por su mismo presidente, Alejandro Miró Quesada, está aquí es porque está en debate la libertad de prensa en la Argentina. No se puede negar, porque también en reunión con periodistas del diario y con algunos editores de otros medios surge con asiduidad el tema.

• La SIP preguntó si el diario aceptaba viajar en aviones oficiales. Se le respondió que medios oficiales con periodistas acompañan a presidentes de todo el mundo y también a ejércitos. No creemos que aceptar compromete a la prensa sino que facilita mucho su trabajo. Este gobierno, en nuestro conocimiento, limitó esas invitaciones a periodistas de «Clarín», «La Nación» y «Página/12», sobre todo, más algunos camarógrafos de canales. Este diario nunca viajó ni fue invitado. Dado el escaso número de seleccionados, se adquiere compromiso y no enviaríamos periodistas, aunque nos invitaran. Es grave que ningún fotógrafo de medios pueda fotografiar al Presidente en audiencias. El periodismo debe limitarse a las fotos oficiales.

• Eso no significa que cada tanto no se reciban llamadas telefónicas o cartas de funcionarios quejándose por determinadas noticias u opiniones y dando su propia versión con intención de que sea publicada. Pero nunca fue con amenazas de ningún tipo. Aunque algún periodismo, sobre todo el que tiene escaso profesionalismo, se rasgue las vestiduras por estas quejas oficiales en más de 45 años de profesión, siempre ocurrió en la Argentina. No escucharlas sería desde la prensa cercenarles la libertad de expresión a los funcionarios (Roberto Cox coincidió en esto y que tales quejas suceden con la prensa del resto del mundo. Sin embargo, Miró Quesada se quejó de eso es estos días de visita al país).

• Néstor Kirchner era así de quejoso desde que era gobernador santacruceño. Hacía llamar a nuestro diario a funcionarios provinciales hasta si en un acto en Capital Federal no se lo mencionaba entre los concurrentes.

• Es cierto que el gobierno en general no quiere al periodismo. Néstor Kirchner no lo quiere en forma mucho más acentuada que los otros gobernantes del mundo. Además, se lo dice.

• Que este diario sea crítico del gobierno y nunca haya sido presionado ni castigado con la publicidad oficial puede ser por su trayectoria. Nunca tuvo negocios, créditos oficiales o privilegios con gobiernos ni militares ni civiles. También, porque su crítica no es sistemática ni programada. No dudamos en publicarlo que sea bueno del gobierno con objetividad, desde ya. También puede ser por el caso de aquel personaje al que lo acusaron de antisemita y cayó en el latiguillo fácil de «no señor, yo no atento, fíjense que tengo un amigo judío»... (Aquí los tres visitantes coincidieron en que se ha dado en el pasado. En el Proceso militar último dejaron como intocable a «The Buenos Aires Herald».)

• Es cierto que no es correctoque un gobierno sólo recurra a las conferencias de prensa para todos los medios cuando le interesa un tema que afecta su imagen. Tampoco está bien que quiera orientar la primera página de los diarios como le conviene, aunque sólo lo logra con «Clarín» y con «Página/12», y publicaciones de izquierda menores que compra con publicidad oficial y otros dineros directos a los dos primeros. Inclusive a «Clarín» lo favoreció con leyes del Congreso a su favor, además de donarle (Eduardo Duhalde) 75 millones de dólares desde el Banco Provincia de Buenos Aires, adjudicarle ondas bajas sin licitación desde el Estado a Héctor Magnetto, dueño de la mitad de ese medio y de la totalidad de «Página/12», que actúan como la prensa más oficial.

• Hay discriminación de publicidad oficial, pero en el caso de la revista «Noticias» no está claro por qué. Es un medio que se introduce en vidas privadas, hijos, esposas -no sólo de los funcionarios públicos-, que lanzó páginas enteras de loas a Cristina Kirchner para luego atacarla duramente hasta en su ropa. Esto es un hecho real. No se sabe si fue extorsión como sostienen funcionarios del gobierno. Es una revista que tiene tradición de bajezas que llegaron a los tribunales, sobre todo, cuando dirigía su redacción el periodista ya alejado del cargo Héctor D'Amico.

• Si hay algo que afecta en la

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