Los secuestradores de Patricia Nine exigen desde el inicio del caso un rescate tres veces mayor que el que se había dado a conocer, según indicaron ayer fuentes vinculadas a la investigación del caso. «Nunca se subió el monto. Tanto esa cifra como la anterior es imposible reunirlas para la familia Nine», explicó una fuente de la investigación.
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La banda que tiene cautiva a la mujer no se volvió a comunicar con la familia Nine desde el jueves último, cuando aportó la única prueba de vida, una carta de 15 líneas redactada por la víctima, donde se hacía referencia a otro secuestro cometido ese día.
«Se nota que son profesionales, llamaron sólo tres veces y juegan con la desesperación de la familia. Saben cómo manejar los tiempos, evidentemente tienen logística suficiente como para extender el secuestro por el tiempo que se les ocurra», aseguró un investigador. Desde el inicio del secuestro de Nine, los investigadores siguieron al menos 90 pistas aunque sin resultados. Patricia Nine cumplió ayer dos semanas en cautiverio. Fue capturada por una banda en momentos en que llevaba a sus hijas y a sus dos sobrinos al colegio Bartolomé Mitre Day School, en el partido de Moreno.
Según las fuentes policiales que investigan el caso de oficio, Patricia fue interceptada por un Renault Laguna con los vidrios polarizados del que bajaron varios hombres, uno de ellos armado con un FAL, y con un polar color rojo que le tapaba la cara. Tras amenazarla, la obligaron a subir al auto y huyeron del lugar, donde dejaron abandonado un cargador de una pistola nueve milímetros, el mismo calibre utilizado por los efectivos de las fuerzas de seguridad.
• Llamadas
Los secuestradores realizaron al menos tres llamadas extorsivas, una de las cuales se recibió horas después del hecho. La segunda fue el lunes de la semana pasada, cuando le preguntaron al marido de la víctima cuánto dinero había juntado. La tercera fue la del jueves pasado al celular del amigo del marido de Nine, que luego derivó en una prueba de vida, una carta manuscrita por la víctima que dejaron debajo de una piedra en una esquina de Moreno.
Al margen de estas llamadas, hubo otras de delincuentes que, haciéndose pasar por los secuestradores, quisieron « mejicanear el rescate» e incluso una persona fue detenida por este tipo de maniobra.
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