Mandatarios de países latinoamericanos expresaron ayer su solidaridad con la Argentina por la tragedia ocurrida el jueves pasado en el boliche bailable del barrio de Once, donde murieron 183 personas.
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El presidente de Cuba, Fidel Castro, envió a Néstor Kirchner «y al querido pueblo argentino» sus condolencias. En una misiva remitida el 31 de diciembre, Castro expresó que le causó «profunda pena y dolor» haber sabido del «trágico accidente ocurrido en la noche de ayer, en el que perdió la vida un gran número de jóvenes argentinos». «En nombre del pueblo y gobierno cubanos le expreso a usted, a los familiares de las víctimas y al querido pueblo argentino, nuestras más profundas condolencias.»
La embajada de Venezuela en la Argentina difundió también un comunicado en el que manifestó que «el pueblo y gobierno de la República Bolivariana de Venezuela expresan su más profundo dolor por la tragedia que hoy enluta al pueblo hermano de la República Argentina». «El gobierno nacional manifiesta sus más sinceras palabras de condolencias y solidaridad a los familiares de las víctimas y hace votos por la pronta recuperación de los afectados», finalizó el comunicado del gobierno de Hugo Chávez.
El presidente de Chile, Ricardo Lagos, también puso a disposición de las autoridades argentinas uno de los centros de atención al quemado más importante de Santiago de Chile para asistir a los heridos. En la Cancillería local precisaron que Lagos instruyó a su canciller, Ignacio Walker, para que transmitiera su ofrecimiento al ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, actualmente en Nueva York.
Estos mensajes se sumaron al que el mismo viernes hizo llegar el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a Kirchner, y a las expresiones de pesar pronunciadas por el Papa Juan Pablo II en Roma, el domingo.
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