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Terminado ese mandato, Noble pasó tiempo en otra de sus actividades: la de hacendado, en especial dentro de una propiedad de 3.000 hectáreas que poseía en Lincoln.
Su descendencia estuvo signada por pujas judiciales. Dejó en herencia a su hija Lupita y a la madre de ésta, Guadalupe, propiedades como Villa Mitre, Galería Santa Fe -que su hija siguió explotando con fines culturales-, pero el diario «Clarín» quedó mayoritariamente para su esposa, Ernestina Herrera. Su hija, alejada de cualquier relación con el diario, inició ante la Justicia acciones por «falta de identidad con la obra de su padre», en un intento por recuperar protagonismo en la herencia principal de Noble.