Se dieron a conocer ayer tres presuntos nuevos casos de secuestro, dos de los cuales se resolvieron. Uno trascendió anoche y ocurrió en una zona céntrica de la ciudad de Rosario. Allí, una mujer fue raptada y, cuatro horas después de ser sometida a golpes y apremios, fue liberada frente al cementerio de la ciudad de Funes. La víctima fue identificada como Verónica Pino, y la sospecha de los investigadores es que la mujer, que realiza tareas domésticas, fue capturada por error.
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La Policía informó que el hecho comenzó a las 10.30 de ayer, cuando Pino salió de un edificio ubicado en Bulevar Oroño entre Urquiza y Tucumán -uno de los sectores de más categoría de la ciudad-, donde se hallaba trabajando. Según su relato ante la Policía, salió con la idea de ir a comprar un diario cuando, de pronto, un hombre la apuntó con un arma por la espalda, le cubrió rápidamente la cabeza con una especie de capucha y la obligó a ingresar en un automóvil. La mujer fue hallada por personal del Comando Radioeléctrico de la ciudad de Funes, que la encontró en las inmediaciones del cementerio con varias heridas en su cabeza y en la espalda, y con quemaduras de cigarrillos en distintas partes del cuerpo. Dijo también que, cuando les daba sus datos y su domicilio real, de calle Grandoli al 500, en una humilde casa de la zona sur, los secuestradores no le creían y volvían a golpearla y a quemarla, hasta que finalmentedecidieron abandonarla. El más trágico de los casos es el de un hombre que denunció que fue secuestrado por delincuentes en la localidad bonaerense de Temperley, que le mutilaron un dedo con un hacha y que lo liberaron tras el pago de un rescate en Wilde.
Se trata de Claudio Barrera, de 30 años. El propio Barrera confirmó el episodio y dijo que, desde que ocurrió su secuestro, pasa momentos tremendos. «Yo tuve la muerte en mi cara y, lamentablemente, me dejaron vivo», dijo, y agregó: «Yo, para ellos, fui una bolsa de basura». El caso, que recién se conoció ayer, ocurrió el 31 de agosto en Temperley, y por el episodio se inició una causa en el juzgado federal 2 de Lomas de Zamora.
Hasta ayer, en el expediente no hay detenidos, y sólo se confeccionó un identikit, dijo el abogado Marcelo Valenti, representante de Barrera. El letrado relató que a su cliente lo secuestraron a las 9.30, se lo llevaron esposado, y en el interior de una trafic le mutilaron un dedo con un hacha y un martillo. Respecto del día en que lo capturaron, Barrera dijo que quienes lo secuestraron actuaron «con impunidad total y con las caras descubiertas».
• Internado
En cuanto a la mutilación de la que fue víctima, precisó que los captores le cortaron la primera falange del dedo índice de la mano derecha cuando lo tenían cautivo en una camioneta y se dirigían a su casa de Wilde a cobrar el rescate. «Ahí me sacaron un pedazo de vida. Uno fue a mi casa, y yo por teléfono le dije a mi mamá que les entregara el dinero. Por suerte, a ella no le hicieron nada», agregó.
Tras ser liberado por la banda, Barrera fue asistido e internado en la Clínica Santa Isabel, de Capital Federal.
En Florencio Varela, la Policía investiga otro caso que también podría tratarse de un rapto por error: la desaparición del empleado de una pizzería que reside en ese partido bonaerense.
El hombre fue visto por última vez el jueves pasado en la estación ferroviaria de Quilmes cuando se despidió de un amigo, y desde entonces no hubo noticias de él.
La presentación de la denuncia estuvo a cargo de la concubina del hombre, cuya identidad no trascendió. Pese a que el caso se encuentra caratulado como «averiguación de paradero», con el correr de los días se solicitó la colaboración de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes, que habitualmente se encarga de los casos de secuestros.
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