A un mes de la desaparición de Fernanda Aguirre, familiares, amigos, vecinos, compañeros de la escuela a la que concurre la niña y las agrupaciones Madres del Dolor y Víctimas del Delito, además de integrantes del Programa Nacional Antiimpunidad, participaron ayer junto con los padres de la adolescente de 13 años de una marcha por las calles de la ciudad entrerriana de San Benito, para exigir la aparición con vida de la menor.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los convocados -unas 200 personas-iniciaron la jornada en San Benito participando a las 8.30 de una misa junto con los padres de Fernanda, María Inés Cabrol y Julio Domingo Aguirre. «Voy a seguir hasta el último día de mi vida si es necesario», prometió la madre de Fernanda en alusión a la búsqueda desesperada de su hija, desaparecida el 25 de julio. Fue poco antes de ingresar a la parroquia local donde compañeros de la escuela San Benito Abad, a la que concurre la niña, entonaron junto con sus profesores de música «Honrar la vida» de Eladia Blasquéz y participaron de la celebración de una misa.
Cerca del mediodía, la columna recorrió las calles de San Benito para exigir la aparición de la niña. Pasó frente a la comisaría local y al colegio donde cursa Fernanda, luego avanzó hacia el puesto de flores de los padres de la adolescente. La florería está situada en calle Federación, en inmediaciones del cementerio municipal, y a pocos metros de donde una testigo dijo que vio cuando Fernanda presuntamente era introducida por la fuerza a un auto por Miguel Angel Lencina. La marcha siguió hasta el frente del campo donde un sobrino de éste testimonió que su tío introdujo a la adolescente por la fuerza y concluyó el recorrido frente al domicilio de la familia Aguirre, en calle Irigoyen al 1200, donde protagonizaron un abrazo solidario simbólico y se nombraron a cada una de las víctimas de la inseguridad, al grito acongojado de «presente».
Entre tanto, se conoció ayer que el juez federal ad-hoc Roberto Ferreira que entiende en la causa por la desaparición de la niña -el mismo que dictó la falta de mérito de Raúl Muñóz, el primo de Miguel Lencina solicitó dos días de licencia, hecho que podría imprimir nuevas demoras en la causa.
En cuanto a los padres de las víctimas del «gatillo fácil» que concurrieron a San Benito estaban, entre otros, Isabel Yaconis, la madre de Lucila, la chica que fue asesinada hace 16 meses en el barrio porteño de Núñez; Pompeya Schaerer, la mamá de Cristian, el joven correntino secuestrado hace once meses; y María Denegri, la madre de Leandro, quien fue asesinado en Wilde por delincuentes en junio de 2003. Además asistieron Silvia Irrigaría, la mamá de uno de los jóvenes asesinados por un policía retirado en el triple crimen de Floresta en 2001.
Dejá tu comentario