El pánico que dejó en la memoria la tragedia de Cromañón ya influye en los protocolos de seguridad del Estado. Esta vez el escenario será la Asamblea Legislativa, donde Néstor Kirchner inaugurará el período de sesiones ordinarias y se espera que dé el primer mensaje al país sobre el saldo del canje de deuda. No es que exista ninguna alerta ni amenaza especial, pero los exagerados preparativos que organizaron los hombres de Presidencia y el Congreso no tienen mucha explicación mas allá del miedo por la tragedia reciente. No sólo tomaron las lógicas precauciones por temor a un atentado -algo normal en los desplazamientos del presidente de la Nación-, sino también llevaron hasta el límite los preparativos contra incendios, no de los políticos, sino reales, y hasta alistaron un ejército de médicos y ambulancias. Para tomar idea de la desproporción de éstos, lo mejor es ver los números.
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• Durante el fin de semana el cuerpo de bomberos equipó los salones del Congreso con 118 matafuegos -revisaron todo el equipo, los recargaron y reemplazaron los que estaban fuera de servicio-. Por si falta todavía alguno, hoy llegarán al Palacio otros 15 matafuegos de reemplazo. Nunca se movilizó una cantidad tal.
• Estará disponible, además, un gigantesco equipo electrónico externo, independiente del que tiene el Congreso para emergencias.
• Habrá, como siempre en estos casos, una brigada antiexplosivos que recorrerá el recinto de Diputados -donde sesiona la Asamblea Legislativa- con perros para detectar explosivos. Son distintos de los canes que se utilizan en los aeropuertos para detectar drogas, lo que les asegura un final de su vida más feliz, ya que los utilizados para combatir el narcotráfico suelen terminar con su salud destruida.
• Sobrarán, además, ambulancias y médicos. El servicio médico de Diputados trabajará en conjunto con el del Senado y el SAME, que enviará dos ambulancias con equipamiento de alta complejidad, una de las cuales estará en la puerta de Combate de los Pozos, a la que se preparó para una evacuación de emergencia, según consta en el informe de seguridad al que tuvo acceso este diario.
• Ambulancias
Si hasta aquí el procedimiento parece novelesco, hay que agregarle que, por las dudas, se pidieron dos ambulancias más -una de la Policía Federal y otra de la Presidencia-conectadas con las demás por servicio de radio. Y para terminar, se consigna que «también el Senado cuenta con cardiodesfribilador» (el conocido resucitador) en el «recinto» por cualquier eventual paro cardíaco que pudiese suscitarse -aquí se refiere al Presidente o alguno de los senadores o diputados-. Ambos servicios médicos dispusieron «siete» profesionales presentes en el recinto durante la Asamblea más las enfermeras.
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