El nacimiento del universo cripto ocurrido hace más de una década dio lugar a la creación de una serie de ecosistemas, entre los que se destaca el denominado DeFi o Finanzas Descentralizadas que ofrece servicios financieros similares a los del sistema financiero tradicional basado en la tecnología de Cadenas de Bloques -Blockchain- (la misma que utilizan las criptomonedas desde el 2008) sin la participación de intermediarios ni de entes centralizados (tales como entidades financieras, mercados o entes de diverso tipo vinculados al negocio financiero)
El sistema DeFi prometía, en su origen, crear un sistema financiero “paralelo” al tradicional, pero más democrático, transparente, inclusivo y eficiente, basado en una tecnología novedosa que posibilita efectuar en cualquier momento diversos tipos de transacciones de activos en forma segura, rápida y anónima entre pares ubicados en cualquier lugar del planeta.
Un salto importante en ese sentido se produjo en el 2015, cuando por medio de la Blockchain Ethereum (la segunda Cadena de Bloques más importante en el mundo cripto), se incorporaron los denominados “Contratos Inteligentes” pequeños programas que se registran en la red los cuales no se pueden modificar ni se puede evitar que se autoejecuten. Lo que se denomina “dinero programable”
Por medio de estos “contratos inteligentes” se han espejado prácticamente las mismas operaciones financieras del sistema tradicional. Además se han elaborado nuevos e innovadores instrumentos con características propias del sector DeFi, tales como la creación de criptomonedas estables (el DAI), la “tokenización” de activos fácilmente negociables, la generación de pooles de liquidez, o el desarrollo de mercados de tokens fungibles y no fungibles, entre otras actividades.
Dentro de una amplia gama, los principales negocios (y algunos de sus principales exponentes) sobre los que se ha volcado esta industria son: el crediticio (AAVE), la negociación de productos cripto en mercados descentralizados -DEX- (Uniswap, dYdX), generadores de mercados para tokens no fungibles (Opensea), procesamiento de pagos (Flexa), seguros (Nexus Mutual), la inversión en activos y productos derivados (dY dX, Synthetix), o la representación por medio de “tokens” de activos fungibles como los “gold-backed tokens” (respaldados por oro)., Algunas de estas plataformas ofrecen simultáneamente varios de estos servicios a sus clientes. Una experiencia argentina de este segmento de DeFi es la de Agrotoken utilizada para tokenizar cosechas.
Asimismo, la característica peculiar de este sistema donde los usuarios mantienen mayor control sobre sus activos, el anonimato y las recompensas que en ocasiones reciben han facilitado que estas plataformas DeFi también expandan sus actividades a otros negocios como el de las apuestas o la industria de juegos.
Pese a las diversas dificultades que afrontó el mundo cripto el último año, de acuerdo con un reporte del Foro de Estabilidad Financiera de diciembre pasado, DeFi ha sido el subsistema que más ha crecido durante 2022. Una forma generalmente aceptada de medir el tamaño de este segmento es calculando el valor del total de activos (TVL - Total value locked) que se encuentran depositados en garantía en las diferentes plataformas, cifra que actualmente supera los 50 mil millones de dólares estadounidenses.
Sin embargo, gran parte de las promesas iniciales de las Finanzas Descentralizadas, se han visto opacadas por los riesgos inherentes del sector.
Por ejemplo, en relación con su seguridad se han detectado hasta el presente vulnerabilidades en la programación de los Contratos Inteligentes que pueden conllevar elevados riesgos para inversores. Un caso icónico en el mundo cripto que llevó a desdoblar a la red Ethereum, ocurrió en junio de 2016 cuando se descubrió que se habían “drenado por goteo” 70 millones de dólares del fondo de la denominada iniciativa “DAO” por un error en el código. Asimismo la necesidad de recibir información de fuentes externas (oráculos) que alimenten a la Blockchain ha sido otro vehículo de ataques y manipulaciones a estos contratos.
En términos de mayor o menor descentralización del mundo DeFi debe tenerse en cuenta que en los desarrollos de estos instrumentos innovadores las decisiones se basan en los denominados “Tokens de gobernanza” que permiten por medio de sistemas de votación tomar decisiones sobre el funcionamiento de estas plataformas. Dependiendo de cuán concentrada esté la tenencia de esos “tokens de gobernanza” el producto será más o menos descentralizado.
En relación con la eficiencia la tecnología de Cadena de Bloques que soporta a las DeFi fue pensada originalmente como un sistema de registro distribuido (DLT) basado en copiar repetidamente la información criptografiada para asegurar que no pueda ser vulnerada. Esta característica prioriza la seguridad de la red por sobre su eficiencia y velocidad. Dada la estructura de cada cadena de bloques y la naturaleza de las operaciones financieras de las DeFi (en especial la negociación de activos) se han generado congestiones en determinadas redes, como la que se ha observado en la Blockchain Ethereum elevando costos en términos de comisiones e importantes demoras en la ejecución de las operaciones. Actualmente las comunidades del ecosistema están trabajando activamente en lograr escalabilidad y velocidad tanto en Ethereum como en otras Blockchains sin prescindir de su seguridad; por ejemplo haciendo cambios en sus mecanismos de consens, o incorporando las denominadas pruebas de conocimiento cero en la validación de bloques.
En lo que hace a la inclusión financiera la exigencia de garantías que suele requerirse a los usuarios para poder operar en este sistema ha terminado limitando el acceso a aquellos que ya cuentan con un capital, al igual que en el sistema financiero tradicional.
Si bien la tecnología de registro distribuido (DLT), y en especial la cadena de bloques ha generado una revolución al posibilitar que se desarrollen múltiples actividades: comerciales, administrativas, culturales y sociales, particularmente el segmento financiero requiere de una mirada específica si se busca tutelar la protección de inversores minoristas y la estabilidad del sistema financiero.
Desde el punto de vista regulatorio, el desafío es mayúsculo, si ya resulta difícil establecer criterios para regular a los proveedores centralizados de servicios digitales que tienen nombre y apellido, el asunto se complica aún más con el universo DeFi donde el enfoque recae en entes anónimos y contratos inteligentes con un sistema de gobierno descentralizado.
Salvo las vulnerabilidades de programación mencionadas, la tecnología de Blockchain ha demostrado ser lo suficientemente robusta para sustentar a las Finanzas Descentralizadas. Tal vez para que se termine de efectivizar el cumplimiento de las promesas iniciales de las DeFi el esfuerzo debería apuntar a aspectos no técnicos: el fortalecimiento de auditarías independientes sobre contratos inteligentes, la educación del usuario financiero que utiliza estos instrumentos innovadores y la inexorable participación de reguladores trabajando cooperativamente con actores privados, son algunos factores claves para afrontar esta problemática.
Un nuevo desafío que interpela a todos los actores del sector.
(*) Profesor de Criptoactivos y Monedas Digitales de la Universidad de Buenos Aires.
(**) Profesor de Tecnología de Información, de la Universidad Nacional de Rosario.
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