Atípica Editora de Cultura y Arte Visual (Rosario) se especializa en la publicación de libros digitales. Su director General, Hover Madrid, se propone acercar al público en general a artistas que han basado su producción en la creación de obras que forman parte de la cultura rosarina.
En la Colección Legado se acaba de publicar Marita Guimpel (1930 2025) – Imágenes fotografías tomadas de su archivo personal. Artista visual, gestora cultural y curadora independiente pero fundamentalmente destacada fotógrafa porque “desde siempre ha sido mi manera de interpretar el mundo, recortado y metamorfoseado por la magia de una lente”.
Ha realizado infinidad de registros urbanos pero lo recurrente fue su afición al río Paraná y sus riberas. Su obra, como creadora visual, incluye piezas matéricas y volumétricas, fotografías intervenidas, portadas de libros, arte correo, instalaciones a la manera de cuentos no convencionales con imágenes extraídas de la escuela primaria.
En los últimos años de su vida se volcó a una intensa producción de videos y señalaba “que las imágenes ya no eran fijas como las diapositivas que tomaba en sus lejanos comienzos, adquieren nueva vida en este formato en los que la literatura y la música suelen tener un rol decisivo como el del propio discurso visual. La suma del sonido y eventualmente algún texto literario lo carga de una importancia enorme y de un atractivo que el conjunto indiscriminado de la realidad no posee” “Solo trato de inducir, sugerir o inspirar”. La imagen habla por sí misma, un concepto que puede aplicarse a todo el espectro de las artes visuales.
Beatriz Vignoli, escritora, poeta, crítica de arte rosarina, en un artículo dedicado a Guimpel cita a Susan Sontag cuando ésta señala que “la fotografía es un arte elegíaco, un arte crepuscular. Casi todo lo que se fotografía está impregnado de patetismo. Algo feo o grotesco puede ser conmovedor . Algo bello puede ser objeto de sentimientos tristes porque ha envejecido o decaído o ya no existe. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. De allí que Vignoli hace referencia a Guimpel cuando retrató todo el ciclo vital de una Amarilis purpúrea que crecía en la terraza de su casa.
Edgardo Donoso, artista sonoro, compositor , docente, la llamó “alquimista de lo táctil” ya que muchas de sus fotos son texturales y Claudia Laudanno, destacada historiadora de arte, se refiere a su fotografía como “subjetiva” con una actitud conciliadora entre el realismo y la aproximación poética al motivo representado”.
El arquitecto y artista conceptual Horacio Zabala se ocupó también de la obra de Guimpel cuando enfocó con su cámara una galletita, boca, nariz y ojos de mermelada: “era un objeto que dejó de ser “inocente” para volverse “inquietante”.
En una muestra de 2009 en la Alianza Francesa de Rosario, en la que participaban Rubén Echagüe, ex director del Museo Castagnino, poeta y artista visual y Marita Guimpel titulada “Pan Comido” señalamos que la artista abordaba el alimento desde lo dulce donde todo parece “color de rosa”. Lo vas a comer después de tomar la sopa”, “si hacés los deberes..”, ejemplos de frases amenazantes que escuchábamos en la infancia, el mundo de la niñez , de las prohibiciones, del premio…
Releyendo a la gran poeta Alejandra Pizarnik , Guimpel la cita : “he desplegado mi orfandad /sobre la mesa, como un mapa”. Yo, plásticamente, era lo que mostraba.
Se puede acceder libremente a este libro virtual a través de Atípica Editora.
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