Washington (ANSA, AFP) - El gobierno alemán anunció ayer que hará públicos los archivos de los campos de exterminio nazi, previa consulta con los Estados Unidos, luego de décadas de rechazar el pedido de organizaciones humanitarias, familiares de las víctimas e historiadores.
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Así lo reveló en Washington la ministra de Justicia alemana, Brigitte Zypries, según la cual el gobierno de su país tiene la voluntad de sacar a la luz los archivos de los campos de exterminio, que contienen información sobre 17 millones de muertes durante el atroz régimen de Adolf Hitler.
Hasta ahora, Alemania había puesto resistencia a los pedidos de historiadores y sobrevivientes, o de familiares de víctimas, de tener acceso a los entre 30 y 50 millones de documentos mantenidos en los archivos de la villa alemana de Bad Arolsen.
Desde la guerra y bajo supervisión de once naciones -Alemania entre ellos-, el accesoa este archivo ha estado restringido a excepción del Comité Internacional de la Cruz Roja, que ayudó a quienes buscaban a sus familiares.
Tras participar de una reunión cerca del Holocaust Memorial Museum de la capital federal de los Estados Unidos, la ministra Zypries estimó, durante una conferencia de prensa, que se necesitarán unos seis meses para que los archivos sean accesibles al público. «Me complace anunciarles hoy que Alemania cambió su punto de vista y accederá a una rápida revisión de los Acuerdos de Bonn» de 1955, que regulan la gestión del vasto archivo, dijo Zypries.
«Este archivo tendrá una inmensa significación histórica y será de gran beneficio para investigadores durante varias generaciones», dijo por su parte Sara Boomfield, titular del Holocaust Museum.
Conocidos en inglés como International Tracing Service, estos archivos comprenden documentos guardados meticulosamente por los nazis sobre los campos de concentración, los trabajadores forzados y otros. Estos podrían echar nueva luz sobre el alto nivel de cooperación que el régimen nazi logró de la sociedad alemana.
La información, que también incluye documentos de posguerra de los aliados sobre los refugiados, fue confiscada por las fuerzas aliadas después de la caída del régimen nazi en 1945.
La decisión del gobierno de coalición que encabeza Angela Merkel contradice la negativa de sus predecesores, aunque desde hace décadas la política de Estado de Alemania apunta a la recordación permanente del Holocausto y el nazismo para que no se repitan.
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