22 de febrero 2005 - 00:00

Bush quiere renovar ya su alianza con la Unión Europea

Sonrisas en la reunión entre George W. Bush y Jacques Chirac. En Bruselas no faltaron las manifestaciones antiestadounidenses con los carteles que impone el folklore.
Sonrisas en la reunión entre George W. Bush y Jacques Chirac. En Bruselas no faltaron las manifestaciones antiestadounidenses con los carteles que impone el folklore.
Bruselas (EFE, AFP, ANSA) - La gira de George W. Bush por Europa para lograr «una nueva unidad transatlántica» derivó ayer en una declaración conjunta firmada por el presidente de EE.UU. y por su par francés, Jacques Chirac, para exigirle a Siria que abandone la virtual ocupación del Líbano. Esta declaración conjunta significa toda una excepción en la problemática relación entre ambos mandatarios en los últimos años.

«Ha llegado el momento de borrar las tensiones»; «Tiene poco sentido seguir enfrentándonos sobre lo que estaba bien y mal»; «Empecemos una nueva era de unidad trasatlántica», fueron algunas de las frases pronunciadas por Bush en un discurso ante un auditorio estrictamente seleccionado en el Concert Noble de la capital belga. «Nada en el mundo nos dividirá jamás», subrayó el mandatario, a la vez que destacó: «Cuando estamos juntos, ningún problema puede resistir».

• Seguridad

«La alianza entre Europa y Norteamérica es el mejor pilar de nuestra seguridad en el nuevo siglo», consideró. El estadounidense agregó que «ahora que los debates del pasado se atenúan, los grandes deberes se vuelven claros».

«Estados Unidos respalda una Europa fuerte, porque necesitamosun socio sólido en la dura tarea de hacer avanzar la libertad en el mundo», remarcó el mandatario republicano. Bush calificó de «desacuerdos pasajeros» la oposición a la guerra que enarbolaron Francia, Alemania y Bélgica, y consideró que ello no perturbará la «amistad sólida esencial para la paz y la seguridad en el mundo».

Bush y Chirac emitieron un comunicado conjunto en el que piden que se cumpla en forma «completa e inmediata» la resolución 1559 de Naciones Unidas que reclama el retiro de las tropas sirias del Líbano. Ese pedido fue impulsado por ambos países en el seno del Consejo de Seguridad en 2004.

Ambos mandatarios, que anoche cenaron juntos, volvieron a condenar el asesinato del ex primer ministro libanés
Rafic Hariri y manifestaron su apoyo a una investigación de Naciones Unidas de ese asesinato ocurrido hace 8 días.

Siria tiene en el Líbano unos 15.000 soldados, así como contingentes de los servicios de inteligencia que convierten al régimen de Damasco en el árbitro de lo que ocurre en la política libanesa. El comunicado de Bush y de Chirac pide «un Líbano democrático, bajo la autoridad de un gobierno libanés libre de la dominación extranjera».

Al llegar a Bruselas, el canciller británico
Jack Straw alimentó las presunciones que apuntan al régimen sirio de Bashar al-Assad. El diplomático dijo que hay un «fuerte nivel de sospecha» sobre la implicación de Siria en el asesinato de Hariri.

Bush y Chirac se reunieron en Bruselas antes de las cumbres que hoy celebran la OTAN y la Unión Europea con EE.UU., y luego continuarán hablando durante un almuerzo de trabajo. En breves declaraciones al inicio de la reunión, Chirac recordó que EE.UU. y Francia han tenido una relación «excelente» durante más de 200 años.
«Eso no significa necesariamente que estemos de acuerdo en todo», añadió el presidente francés.

Por su parte, y preguntado sobre si la relación bilateral se había recuperado tanto como para invitar a Chirac a su rancho de Texas, Bush respondió con una broma muy diplomática:
«Estoy buscando un buen vaquero». El lugar de descanso del estadounidense en Crawford se considera reservado para los máximos aliados de la Casa Blanca.

Bush también pronunció un discurso en el Concert Noble de Bruselas ante un público estrictamente seleccionado. « Dejemos que comience una nueva era de unidad trasatlántica», pidió.

Mañana, Bush verá en Maguncia al canciller alemán,
Gerhard Schröder, otro de los principales enemigos de la invasión a Irak.

Mientras tanto, «al menos 2.000 a 3.000» personas, según la policía, se manifestaron frente a la Embajada de Estados Unidos en Bruselas, en rechazo a su visita a la Unión Europea.

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