Estados Unidos puso en vigor nuevos aranceles del 50% sobre una serie de productos canadienses luego de que ambos países no lograran cerrar un acuerdo comercial. La medida comenzó a regir después de la medianoche del sábado y afecta a bienes por unos u$s20.000 millones, poco más del 5% de las exportaciones de Canadá hacia su principal socio comercial.
La decisión profundizó la tensión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro canadiense Mark Carney, además de complicar las conversaciones destinadas a renovar el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá.
Carney anunció la suspensión de las negociaciones y adelantó que Canadá responderá con aranceles equivalentes: "He decidido suspender las negociaciones comerciales con Estados Unidos y he ordenado a los negociadores canadienses que regresen a Ottawa", dijo Carney en un comunicado.
"Los negociadores han trabajado arduamente y de buena fe para defender los intereses de los canadienses a lo largo de estas negociaciones, hasta el último minuto", afirmó. "Sin embargo, los cambios de última hora en los términos propuestos por Estados Unidos fueron injustos, antieconómicos y pusieron en entredicho la fiabilidad de cualquier acuerdo".
Las conversaciones habían avanzado durante los últimos días y ambas partes parecían acercarse a un entendimiento. Según fuentes, se analizaba reducir los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio canadienses del 50% al 25%, mientras que los gravámenes sobre los automóviles podían bajar del 25% al 15%.
A cambio, Carney había pedido a las provincias canadienses que permitieran nuevamente la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses en los supermercados.
Sin embargo, las negociaciones terminaron sin acuerdo. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, responsabilizó a Canadá por el fracaso: "Esta noche, Canadá se negó a finalizar el acuerdo comercial en los términos acordados a principios de esta semana", dijo Greer durante una rueda de prensa en la Casa Blanca. "Esta es una oportunidad perdida para que Canadá se asocie con Estados Unidos, que es la economía de más rápido crecimiento en el G7", agregó.
Archivo. Trump arremete con una nueva oleada de su política arancelaria.
Un alto funcionario de la administración Trump sostuvo que la propuesta estadounidense habría colocado a Canadá en la mejor posición arancelaria entre los principales exportadores al mercado estadounidense. Según su versión, Ottawa buscó concesiones adicionales, principalmente en acero, aluminio, automóviles y madera blanda. Por el momento, no hay previstas nuevas conversaciones mientras Estados Unidos implementa los aranceles.
Qué productos quedan alcanzados
Los nuevos gravámenes fueron establecidos sobre una variedad de productos canadienses y se suman a los aranceles que Estados Unidos ya aplica sobre el acero, el aluminio, los automóviles y la madera. Entre los bienes alcanzados se encuentran:
- Vino
- Productos lácteos
- Cemento
- Ropa
- Muebles
- Cañas de pescar
- Equipos de hockey
- Palos de hockey sobre hielo de madera
Según expertos en comercio, los productos alcanzados por esta nueva ronda no cumplen con los requisitos para recibir un trato preferencial bajo el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.
Los nuevos aranceles representan poco más del 5% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos, por lo que su impacto directo sobre el conjunto de la economía sería limitado. Sin embargo, algunos sectores particularmente expuestos podrían enfrentar pérdidas de empleo y cierres de empresas.
La respuesta de Canadá y el impacto económico
En este escenario, Carney se mantuvo firme en su postura de aplicar aranceles equivalentes a los impuestos por Washington. La disputa representa una prueba importante para el primer ministro canadiense, quien llegó al cargo con la promesa de mantener una posición firme frente a Trump y todavía conserva un alto nivel de respaldo interno. Las encuestas muestran que una mayoría de los canadienses rechaza realizar concesiones al mandatario estadounidense.
Archivo. Carney se mantiene firme en su estrategia de confrontar a Trump.
Canadá envía aproximadamente el 70% de sus exportaciones hacia Estados Unidos, en una de las relaciones comerciales más integradas del mundo. La Cámara de Comercio de Canadá cuestionó la nueva medida y la calificó como "un duro golpe para la competitividad de América del Norte".
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, también respaldó una respuesta contundente de Ottawa: "El primer ministro cuenta con todo mi apoyo para una respuesta contundente: arancel por arancel, dólar por dólar".
Ontario, la provincia más poblada de Canadá, cuenta con un importante sector manufacturero y automotriz y se encuentra entre las regiones más expuestas a la disputa. Quebec y Columbia Británica también enfrentarán un impacto significativo. El impacto de los nuevos aranceles podría extenderse más allá de los sectores directamente alcanzados. Un análisis del economista Trevor Tombe, publicado el jueves, estimó que Canadá podría perder 90.000 puestos de trabajo si se implementan los nuevos aranceles.
A su vez, analistas financieros proyectaron que los gravámenes del 50% podrían reducir entre 0,3% y 0,6% el PIB canadiense. Una encuesta reciente de Abacus Data mostró que alrededor del 36% de los canadienses respaldaría tomar represalias contra Estados Unidos, mientras que otro 30% preferiría que el gobierno de Carney continuara negociando.
El primer ministro deberá ahora sostener su estrategia frente a Trump mientras intenta convencer a los canadienses de que el costo económico de la disputa puede justificarse en busca de un acuerdo más favorable a largo plazo.