¿EE.UU. más cerca de Bin Laden? Mató a líder de Al-Qaeda en Irak
La muerte de Abu Mussab al-Zarqawi constituye un resonante éxito para las fuerzas militares de Estados Unidos en Irak. No sólo porque la insurgencia terrorista pierde con él a su líder más hábil y sanguinario, sino también porque se ven alentadas las expectativas de que el brazo del Pentágono termine dando con el elusivo Osama bin Laden y con su número dos, Ayman al-Zawahiri, jefes directos de aquél en Al-Qaeda. No es seguro que la desaparición del jordano aplaque la guerra civil que desangra a Irak, pero sí mejorará la moral de las tropas y permitirá al criticado George W. Bush mostrar un éxito de envergadura en su estrategia antiterrorista. Al-Zarqawi, abatido ayer en un ataque lanzado por dos aviones F-16, era el tercer terrorista más buscado del mundo. Su importancia era tal que la recompensa ofrecida por la Casa Blanca era de 25 millones de dólares, la misma que por el propio Bin Laden.
-
El papa León XIV encabezó su primera misa de Pascua y llamó a "caminar juntos en la Iglesia"
-
Macron defendió a la OTAN y rechazó la operación militar en el estrecho de Ormuz
Un soldado estadounidense muestra una foto del cadáver de Abu Mussab al-Zarqawi para probar su muerte.
Según el portavoz del ejércitonorteamericano, el general William Caldwell, «además de Al-Zarqawi y Abdel Rahman y de un cierto número de miembros de Al-Qaeda, una mujer y un niño murieron cuando dos bombas de 250 kilogramos fueron lanzadas contra su casa». De la vivienda sólo queda un cráter de hormigón y piezas de metal, según videos mostrados por militares a la prensa.
Al-Qaeda confirmó la muertedel jefe de su célula iraquí en un comunicado publicado en una página de Internet islamista, prometió seguir con la violencia y designó un sucesor (ver aparte).
Aunque el hecho fue presentado como un gran éxito de la Fuerza Multinacional, EE.UU. y sus aliados se mantuvieron prudentes en cuanto a la repercusión que esto tendrá en la insurgencia iraquí.
George W. Bush, dijo que la muerte de Al-Zarqawi es «un duro golpe para Al-Qaeda» y una «victoria», pero advirtió que, pese a la desaparición de uno de los hombres más buscados en Irak, los terroristas «continuarán con sus acciones».
El principal aliado de Estados Unidos en Irak, Gran Bretaña, habló en los mismos términos. El primer ministro británico, Tony Blair, confesó que «no tiene ilusiones» de que la violencia en el país del Golfo vaya a cesar tras la muerte del líder de la insurgencia. La OTAN, Australia y Japón también celebraron esta muerte.
Aunque Al-Zarqawi ya no esté, Al-Qaeda «sigue siendo una amenaza, ya que sus miembros seguirán intentando aterrorizar a la población iraquí y desestabilizar a su gobierno, que trata de alcanzar la estabilidad y la prosperidad», dijo por su parte el general Casey. Poco después de que pronunciara estas palabras, tres coches bomba explotaban en la capital iraquí. Durante la jornada de ayer, al menos 35 personas murieron y más de 70 resultaban heridas en cuatro atentados.




Dejá tu comentario