21 de junio 2006 - 00:00

Escándalo en el juicio por el atentado más conmocionante

Francisco Javier García Gaztelu fue quien le disparó en la cabeza al concejal del PP Miguel Angel Blanco, aseguró el fiscal. La actitud desafiante del etarra hizo que éste pidiera una condena de 50 años de cárcel.
Francisco Javier García Gaztelu fue quien le disparó en la cabeza al concejal del PP Miguel Angel Blanco, aseguró el fiscal. La actitud desafiante del etarra hizo que éste pidiera una condena de 50 años de cárcel.
Madrid (EFE, AFP) - El juicio por el asesinato del joven concejal Miguel Angel Blanco a manos de ETA, un caso que hace nueve años conmocionó a España, finalizó ayer en medio de una gran tensión, que obligó al juez a expulsar de la sala a los familiares de la víctima por aplaudir al fiscal y pedir a gritos que se haga justicia.

Antes de abandonar el recinto, Mari Mar Blanco, hermana del concejal del conservador Partido Popular secuestrado y abandonado 48 horas después con dos disparos en la cabeza, llamó asesinos y cobardes a los acusados, Francisco Javier García Gaztelu, «Txapote», y su pareja Irantzu Gallastegi, «Amaia».

Después, dirigiéndose a los familiares de los etarras, que también se encontraban entre el público, les espetó: «Vergüenza os tenía que dar tener un hijo asesino», y añadió: «Reíros, reíros, que más me voy a reír yo cuando vea a vuestros hijos pudriéndose en la cárcel».

A la salida de la Audiencia Nacional, Mari Mar Blanco justificó sus palabras explicando que en el juicio se han vivido momentos muy «tensos», en los que había tenido que ver a los «asesinos» de su hermano y lo «orgullosos» que parecían.

Antes de que la sesión quedara vista para sentencia, «Txapote», en el uso de su derecho a la última palabra, señaló en euskera (lengua vasca) y pluralizando: «Aceptamos que somos militantes de ETA y no vamos a parar en la lucha por la libertad de Euskadi».

La conducta «indiferente» de la parejade etarras durante los dos días de juicio llevó al fiscal Miguel Angel Carballo a pedir en sus conclusiones la máxima pena de 50 años de cárcel. «No podemos comprender humanamente la indiferencia de los acusados, a no ser que se trate de una artificial pantalla para salvar la cobardía de enfrentarse a este juicio», indicó.

Hizo también referencia al «valiente» testimonio que prestó el lunes la madre del concejal asesinado, Consuelo Garrido, quien ayer no pudo reprimir las lágrimas cuando los médicos forenses que practicaron la autopsia al cadáver de su hijo relataron el sufrimiento que le infligieron los terroristas. Después de ser hallado con los dos disparos mortales, Miguel Angel Blanco, de 29 años, sufrió una agonía que se prolongó durante diez horas.

El fiscal considera que ha quedado acreditado que fue «Txapote» quien disparó a la cabeza del concejal, mientras otro miembro del «comando», el fallecido José Luis Geresta, «Oker», lo sujetaba y Gallastegi los esperaba en el coche para huir y dejar a Miguel Angel «abandonado a su suerte».

El asesinato de Miguel Angel Blanco causó una gran conmoción en España y dio lugar a masivas manifestaciones contra el terrorismo en todo el país, un movimiento que se llamó «espíritu de Ermua», la localidad donde residía el concejal.

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