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A poco más de un año de declararse la guerra contra el terrorismo internacional, la seguridad nacional de Estados Unidos e Israel, y también del resto de los países occidentales, es más vulnerable. Informate más
Es comprensible y en cierto modo lógica la decisión del presidente
Esta doctrina de los neoconservadores americanos que suministran las ideas a la administración Bush es la que se está poniendo en práctica desde Washington y desde Jerusalén.
Los resultados no son positivos. Por una razón muy simple que consiste en que ante la desproporcionada fuerza de los ejércitos, la seguridad defensiva de Estados Unidos es contrarrestada por una bomba igualmente poderosa por parte de los terroristas que consiste en reclutar a suicidas voluntarios que no tienen inconveniente en inmolarse siempre y cuando causen muerte y desolación a las sociedades que pretenden destruir. Es ciertamente una situación tan nueva como peligrosa. La invulnerabilidad que aparentemente pueden reflejar una defensa y una seguridad tan poderosas puede resultar indefensa ante un terrorista que no teme por su vida y asesina a cuantos inocentes encuentra a su paso. El problema se agrava cuando se sabe que entre las sociedades de procedencia islámica no parece muy difícil conseguir que se alisten en esta macabra forma de morir cuantos candidatos sean escogidos.
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