La Paz (AFP, LF) - Los primeros brotes de violencia aparecieron en el este de Bolivia tras la aplicación de la «revolución agraria» del presidente Evo Morales, que busca entregar tierras improductivas del Estado a campesinos pobres, resistida por empresarios agropecuarios y latifundistas.
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El gobierno se vio obligado ayer a desplazar un contingente policial hacia la zona de Guarayos, a más de 1.000 km de La Paz, en el rico distrito oriental de Santa Cruz, donde en la víspera se produjo una refriega entre campesinos sin tierra e indígenas de la etnia amazónica de los ayoreos.
Dos personas resultaron con heridas de bala en una hacienda del terrateniente Luis del Río, quien, según reportes desde Santa Cruz, habría inducido a un grupo de ayoreos a desalojar a campesinos aimaras y quechuas de tierras que reclama como suyas.
El fin de semana los nativos habían desalojado a los campesinos andinos utilizando machetes, lanzas y palos, pero éstos volvieron al lugar, creando una situación tensa que desembocó en el enfrentamiento del miércoles.
El izquierdista Morales tiene previsto dentro de su «revolución agraria en democracia» distribuir 20 millones de hectáreas de tierras fiscales a indígenas y campesinos en situación de extrema pobreza. Este objetivo, sin embargo, choca con la oposición de empresarios agropecuarios y de latifundistas que consideran que ese proceso sería una antesala a la afectación de sus tierras.
El rechazo al reparto de tierras tendría como base también el hecho de que muchas de las tierras estatales estaban abandonadas y fueron ocupadas ilegalmente, años atrás, por los dueños de grandes haciendas de Santa Cruz, quienes las hicieron productivas. Ante el riesgo de nuevos choques, el comandante nacional de la Policía de Bolivia, general Isaac Pimentel, dispuso el envío de agentes policiales a Guarayos «pero no con la intención de desalojar (sino) de evitar que existan (más) enfrentamientos», refirió a la prensa.
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