22 de junio 2006 - 00:00

Irak: Saddam Hussein inició huelga de hambre por crimen de uno de sus abogados

El ex presidente iraquí Saddam Hussein y los siete ex colaboradores de su gobierno que están siendo procesados en Bagdad, iniciaron una huelga de hambre para pedir garantías a la defensa, luego del asesinato ayer de uno de sus abogados.

"Saddam Hussein y los demás detenidos iniciaron el miércoles una huelga de hambre para protestar contra el asesinato del abogado Khamis al-Obeidi", declaró el abogado Khalil al-Dulaimi, jefe del colegio de la defensa.

En tanto, murieron cinco militares estadounidenses en ataques registrados en diversas ciudades y fueron hallados los cadáveres de dos empleados del ministerio de Industria que habían sido secuestrados el miércoles en Bagdad.

También fueron hallados al menos cinco cadáveres de los obreros chiitas secuestrados del ex complejo militar Nasr, junto a otros 60, de los cuales 30 quedaron el libertad, y otros 10 cuerpos fueron rescatados del Tigris.

La huelga de hambre de Hussein y sus ex colaboradores "comenzó y su objetivo es obtener garantías de Estados Unidos y de la comunidad internacional sobre la protección de los miembros del colegio de defensa", dijo al-Dulaimi al dar la noticia de la protesta desde Amán.

"Pusieron como principal condición para poner fin a la huelga de hambre la garantía de una protección internacional para los otros abogados", precisó.

El crimen del miércoles de Khamis al-Obeidi es el tercero de un defensor desde el inicio del juicio, en octubre pasado.

"Los estadounidenses nos habían prometido una protección completa pero la limitaron al traslado a la Zona Verde desde el aeropuerto, donde en los primeros días del juicio habían asignado un helicóptero.

Ultimamente usaron para el traslado autos, mezclando los abogados con los pasajeros en espera en el aeropuerto, con todos los riesgos que podrían derivar", se quejó al-Dulaimi.

Por su parte, el tribunal penal especial que procesa al ex presidente por la matanza de 148 personas en 1982 en la localidad de Dujail, declaró que nada sabe de la protesta de Saddam.
Cinco marines estadounidenses murieron en diferentes hechos de violencia en Irak, informaron hoy fuentes militares.

Cuatro de ellos murieron "en la provincia de Al Anbar en acciones enemigas", se lee en un comunicado militar.

La nota agrega que "tres murieron cuando el vehículo en el que viajaban pasó sobre una bomba explosiva y un cuarto murió mientras estaba comprometido en una operación de seguridad".

Un quinto marine perdió la vida el miércoles al sur de Bagdad por una bomba escondida una bomba escondida en el lado de la calzada, según anunció hoy el comando norteamericano en Bagdad.

El martes cuatro marines murieron en enfrentamientos armados en la provincia de Al Anbar.

Además, los cadáveres de dos de los empleados del Ministerio de Industria iraquí secuestrados ayer fueron hallados hoy, informó una fuente de la seguridad local, que no brindó detalles del lugar del descubrimiento.

La fuente, citada por la emisora de televisión Al Iraqiya, indicó que los rehenes son chiitas que vivían en los barrios de al Shola, al Hurriya y Sadr City.

En tanto, del secuestro colectivo de obreros chiitas en en ex complejo ubicado en Taji, 30 kilómetros de Bagdad, el ministro de Industria Fawzi al-Hariri, citado por la cadena estatal al-Iraqiya, dijo que "los secuestradores liberaron a 30 de un total de 64 rehenes".

Pero al menos cinco cadáveres de los aún secuestrados fueron hallados hoy en cercanías de la fábrica, mientras otros 10 cuerpos fueron rescatados de las aguas del Tigris en la zona de Kadhimiyah, en los suburbios norte de la capital.

Algunos de los cadáveres, al parecer, fueron identificados como operarios de la fábrica Nasr por familiares en el hospital de Khadimiyah, aunque el coronel de la policía Abid Mohammad dijo que en espera de las autopsias por "motivos de seguridad" los cuerpos no son todavía entregados para los funerales.

Uno de los 30 obreros liberados, Adnan Hussein, contó que los secuestradores cargaron ayer los rehenes en un autobús y los llevaron a una granja, donde comenzaron a interrogarlos para dividirlos según el barrio y la religión.

"A unos 15 de nosotros que vivimos en Hurriyah, donde las relaciones entre sunnitas y chiitas son buenas, no pidieron disculpas y nos liberaron", aseguró.

El ministro de Estado para la seguridad nacional, Sherwan Wailli, no duda en que "el motivo que se esconde detrás del secuestro de un número grande de trabajadores es evidente: quieren afectar la actividad económica y sembrar el odio confesional entre los iraquíes. Esto es limpieza étnica".

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