22 de septiembre 2005 - 00:00

Las ciudades fantasma de la zona ex comunista

Berlín - Cuando oscurece, las personas se agolpan en las paradas de colectivo, las calles del complejo de viviendas se vacían y la ciudad cae en una penumbra fantasmagórica. Por la mayor plaza de la ciudad, desdibujada por amplias avenidas, bloques de departamentos y un centro comercial apenas pasa alguien. Allí, en medio de la intemperie, una decena de jóvenes bebe cerveza y mata las horas. Con una fijación: huir cuanto antes de esta ciudad.

«Hoyerswerda es una ciudad pequeña. Cada vez se parece más a un pueblo. Todo el mundo se marcha», explica David Schmidt, el mayor del grupo, 19 años y aprendiz de carpintero. No entiende qué se les perdió a dos periodistas extranjeros en este lugar. «¿Conocen Hoyerswerda?», se extraña un chico de la banda. «Dicen que es una ciudad de jubilados. Todos los jóvenes se van porque no hay trabajo y sólo queda gente mayor», interviene Julia Kramer, 15 años. Todavía va a la escuela y sueña con ser peluquera.

Hoyerswerda, situada en el estado federado de Sajonia, en la antigua Alemania oriental, no siempre fue así. Antes de la caída del Muro de Berlín, en 1989, llegó a tener unos 75.000 habitantes, gracias a la central energética que a partir de los años '50 atrajo a decenas de miles de jóvenes en busca de trabajo y departamentos baratos. La media de edad era de 23 años.

La llamaban «la ciudad más joven de la República Democrática Alemana».
O también «la capital del lignito», el carbón barato que hacía funcionar las fábricas, calentaba las casas y emitía el olor característico de las calles de muchas ciudades de aquel país. En los últimos 15 años, Hoyerswerda perdió casi la mitad de la población. La media de edad es ahora de 42 años y hay poco más de 40.000 habitantes. Los más jóvenes, sin expectativas de encontrar trabajo, se van a las regiones más prósperas de Alemania occidental, como Baviera o Baden-Württemberg. Los que se quedan no tienen hijos o tienen pocos. En las afueras, la vieja central energética, que llegó a emplear a 18.000 personas, funciona ahora con 350. La desindustrialización, tras la reunificación, significó el fin de esta ciudad como paraíso industrial socialista.

• Menguantes

Hoyerswerda es una de las decenas de ciudades alemanas, como Magdeburgo, Görlitz y Zwickau, que en los últimos años, golpeadas por las escasas perspectivas económicas, no pararon de perder habitantes y de ver cómo la población envejecía. Son las ciudades menguantes de la antigua RDA.

En el territorio germano oriental hay más de un millón de departamentos vacíos. Nadie vive allí y no pareceque nadie vaya a hacerloen los próximos años. Hastael punto que el Estado puso en marcha un plan con subvenciones públicas para desmontar, uno a uno, los ya vetustos edificios construidos al más puro estilo soviético.

No sólo los departamentos se derrumbaron. También escuelas y guarderías. Con la emigración, barrios enteros tuvieron que replantearse su organización.
El desempleo supera 20%, por encima de la media de Alemania oriental.

Una posibilidad que muchos evocan es que Hoyerswerda acabe convirtiéndose en una ciudad-asilo. Para otros,
este lugar no es más que la imagen de lo que les espera a Alemania y a Europa en las próximas décadas: ciudades con muchos ancianos, sin niños, sin industria y con miles de departamentos vacíos.

El presidente de la bancada socialdemócrata, Franz Müntefering, un aliado fiel de Gerhard Schröder, enseña un gráfico que, gracias a la curiosa alquimia de separar a las dos formaciones democristianas, CDU y CSU, muestra a su partido como el más votado en los comicios del domingo.

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