El candidato oficialista mexicano, Felipe Calderón, realizó ayer
un masivo acto de campaña en el Estadio Azteca. Arremetió
duro contra su rival de izquierda, el populista López Obrador.
México DF (Reuters, EFE, AFP, ANSA) - El candidato oficialista a la Presidencia de México, Felipe Calderón, dijo ayer que el país volvería a vivir un escenario de caos y «una película de terror» si su rival izquierdista se alza con la victoria en las elecciones presidenciales del 2 de julio, que se presentan como las más reñidas de la historia.
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En la recta final de su campaña, Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN, del presidente Vicente Fox), pidió el voto de los mexicanos para no volver a crisis económicas y gobiernos autoritarios, amenazas que, juzgó, regresarían si se impone el opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador.
«Fue una película de terror que pagamos muy caro todos los mexicanos», dijo Calderón en su cierre de campaña en el Estadio Azteca de la Ciudad de México ante 110.000 simpatizantes.
Según los últimos sondeos -que dejaron de publicarse por ley el viernes pasado-, López Obrador, ex alcalde capitalino, aventaja por entre 2 y 5 puntos porcentuales a Calderón, lo que implica un virtual empate técnico. El postulante del PRD ha debido negar una y otra vez durante la campaña que sea el candidato preferido de Hugo Chávez, una acusación que le costó cara en Perú al derrotado Ollanta Humala.
Mientras, algunos analistas advierten que no hay que descartar al tercero en las preferencias, Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI, que gobernó al país por 7 décadas), quien aparece a poca distancia de Calderón en algunos sondeos.
Los encuestadores consideran que a la elección podrían definirla los indecisos, que conforman aun 12% de los más de 71 millones de votantes.
Aclamado por la multitud, entre quienes había ministros, legisladores, funcionarios del gobierno y militantes de su partido, Calderón, ex ministro de Energía, dijo estar «preparado profesional y espiritualmente» para gobernar el país.
«Jamás acepté el mito de que había un candidato indestructible: rompimos con todos los augurios», expuso y reafirmó su propuesta de convocar «a un gobierno de unidad nacional» o, «si es necesario, de coalición». Calderón y López Obrador se han trenzado en una ola de acusaciones mutuas de supuesta corrupción y tráfico de influencias.
Reactivación
El candidato del PRD propone cambiar el modelo de desarrollo económico vigente en México desde hace dos décadas, el cual incluye la apertura comercial y la ortodoxia fiscal, entre otros asuntos, para reactivar el aparato productivo y crear empleos. López Obrador asegura que ese modelo, defendido por Fox y que Calderón promete continuar, es el causante de la ruina de la clase media del país y de la emigración anual hacia Estados Unidos de más de 450.000 mexicanos.
Asimismo, el candidato del PRD se opone a la eventual privatización del estratégico sector energético mexicano, que proporciona más de 35 por ciento del gasto corriente del gobierno y sobre el que han puesto los ojos diversas trasnacionales de EE.UU. y otros países.
México, EE.UU. y Canadá son socios desde hace una década en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA).
El candidato de izquierda, cuyo lema de campaña es: «Por el bien de todos, primero los pobres», cree que el Estado debe mantener bajo control al sector energético para impulsar la economía y redimir a los indígenas, las madres solteras, los ancianos, los jóvenes desempleados y otras personas vulnerables.
La propuesta de López Obrador ha causado preocupación entre los banqueros y grandes empresarios de México, donde viven algunas de las personas más ricas de América latina, aunque el aspirante izquierdista les ha dicho que no teman y que no representa un peligro para ellos y el país, tal como afirma Calderón.
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