Zacarias Moussaoui, hombre de Al-Qaeda, fue condenado
ayer a prisión perpetua sin posibilidad de libertad anticipada.
En el juicio confesó que planeaba estrellar un avión en la Casa
Blanca.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Zacarias Moussaoui, el único acusado en los EE.UU. por los atentados del 11 de setiembre de 2001, fue condenado ayer a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por un jurado de Alexandria, tras siete días de deliberaciones.
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La reacción de George W. Bush no se hizo esperar. «El fin de este juicio representa el fin de este caso, pero no el fin de la lucha contra el terrorismo. El enemigo que atacó nuestro territorio sigue activo y decidido a matar a estadounidenses», dijo el presidente norteamericano en un comunicado. «Mantendremos la ofensiva contra los terroristas. Eliminaremos su capacidad de planear atentados», aseveró en el texto emitido tras conocerse el veredicto. «Hemos tenido muchas victorias pero aún queda mucho por hacer y no cederé en esta lucha por la libertad», culminó Bush.
El jurado, que ya lo había declarado culpable, tenía que decidir ahora entre condenarlo a la pena de muerte, tal y como había pedido la acusación, o a cadena perpetua, como había solicitado la defensa. Para decidir la pena de muerte se necesitaba un veredicto unánime, consenso que no se concretó. «Estados Unidos, perdiste. Yo gané», dijo el ahora convicto al escuchar la decisión, además de decir a sus abogados, a los que nunca reconoció: «Perdieron». La decisión fue transmitida a la jueza encargada del caso, Leonie Brinkema, quien hoy debería refrendar la condena.
Los nueve hombres y tres mujeres del jurado habían decidido en la primera fase del juicio que Moussaoui era elegible para la pena capital, al considerar que sus mentiras a la Oficina Federal de Investigación (FBI) sobre los planes terroristas ocasionaron la muerte de al menos una persona.
Moussaoui, de 37 años y nacionalidad francesa, aunque de origen marroquí, fue detenido en agosto de 2001, días antes de los atentados del 11 de setiembre, por infracciones a las leyes de inmigración.
Posteriormente, fue inculpado por su implicación indirecta en los atentados más sangrientos de la historia de los EE.UU., que causaron la muerte de cerca de 3.000 personas en las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono y un campo de Pensilvania. El veredicto final llegó tras cuatro años de procedimientos legales y un juicio para decidir la sentencia de seis semanas de duración. La defensa había sostenido en sus argumentos finales que Moussaoui debía ser sentenciado a cadena perpetua para evitar darle la satisfacción de convertirse en un mártir, como parece que fue su intención a lo largo del proceso. Por su parte, la acusación había pedido la pena capital con la fundamentación de que no hay lugar en el mundo para una persona como él. Durante el transcurso del juicio, el acusado prácticamente ni se inmutó, aunque en varias ocasiones asintió con la cabeza cuando los abogados comentaban su falta de remordimientos, algo que confirmó el propio Moussaoui en una de sus dos comparecencias. En otra de sus declaraciones, aseguró que tenía previsto secuestrar un avión el 11 de setiembre de 2001 y estrellarlo contra la Casa Blanca, cuando durante mucho tiempo había negado cualquier participación directa en los atentados.
El juicio vivió momentos de gran intensidad con la comparecencia de familiares de los fallecidos, que relataron con detalle los momentos de angustia que vivieron ese día. Uno de los testimonios más emocionantes fue el que prestó el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien en su intervención recordó el fatídico día y arrancó lágrimas entre los presentes en la sala. Los miembros del jurado vieron imágenes que todavía no se conocían de los atentados y escucharon la grabación de las conversaciones en el vuelo 93 de United Airlines. Los pasajeros de esa aeronave se rebelaron contra los terroristas y estrellaron el avión en un campo de Pensilvania.
Desde Francia, la madre del terrorista, Aicha el-Wafi, se declaró desolada. «No siento nada, estoy muerta. Es lo peor que le puede pasar a una madre», dijo a la radio francesa «France-Inter».
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