San Pablo (ANSA) - Organismos de derechos humanos y víctimas de la dictadura militar de Brasil pidieron ayer la renuncia del jefe del ejército, general Francisco de Albuquerque, por haber exaltado el golpe que en 1964 derrocó al gobierno de Joao Goulart e instaló un régimen que duró hasta 1985.
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Albuquerque emitió el sábado un comunicado en el que afirmó que el ejército «se enorgullece de su pasado, con el 31 de marzo de 1964 insertado en la historia, dignificado por el irrebatible apoyo popular» para «proteger la democracia».
El discurso se produjo ante el 42° aniversario del golpe contra Goulart, en coincidencia con el nombramiento por parte del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de Waldir Pires como ministro de Defensa.
Pires era controlador general de la República durante el gobierno de Goulart y fue perseguido por la dictadura, tras lo cual se exilió en Uruguay y en Francia. «No debemos tener rencor. Pero algunas cosas nunca más. Los errores hacen parte de la historia, debemos mirar hacia adelante y la función de las fuerzas armadas es garantizar la soberanía del país», declaró Pires.
El nuevo ministro declaró que una posible destitución del general Albuquerque -que cada tanto provoca escándalos con sus declaraciones- es una potestad exclusiva del presidente Lula y no del titular de Defensa.
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