21 de agosto 2007 - 00:00

Polémico: EE.UU. deportó a una mexicana sin su hijo

Elvira Arellano y su hijoSaúl, en una fotoreciente. La mujer, queestuvo un año atrincheradaen una iglesiade Chicago resistiendosu deportación, seconvirtió en un símbolode los inmigranteshispanos.
Elvira Arellano y su hijo Saúl, en una foto reciente. La mujer, que estuvo un año atrincherada en una iglesia de Chicago resistiendo su deportación, se convirtió en un símbolo de los inmigrantes hispanos.
Nueva York (EFE, ANSA) - La inmigrante indocumentada Elvira Arellano, quien por más de un año estuvo refugiada en una Iglesia de Chicago, fue deportada a México ayer a la madrugada sin su hijo, luego de que fuera arrestada en Los Angeles, en un caso que ha desatado fuerte polémica.

La mujer había sido detenida el domingo cuando salía de la Iglesia Nuestra Señora Reina, ubicada en Los Angeles, California, donde había conseguido nuevamente asilo. Según testigos citados por la «CBS», Arellano se mantuvo en calma cuando los agentes rodearon el automóvil en el cual se encontraba, y su mayor preocupación fue calmar a su hijo Saúl, de ocho años, de quien tuvo tiempo de despedirse. Su primogénito es nacido en Estados Unidos y, por lo tanto, ciudadano estadounidense.

Arellano sabía que podría ser arrestada en cualquier momento. «Existe la posibilidad, porque Inmigración me considera una persona fugitiva y habían dicho que en el momento que ellos quieran iban a arrestarme y deportarme», había dicho Arellano el sábado en una entrevista en su lugar de refugio. «Pero no puedo quedarme cruzada de brazos, esperando, ante la situación en que me encuentro y en la que se encuentran millones de familias, en una crisis muy difícil», añadió. Después de su arresto, la mujer fue llevada por las autoridades a Tijuana, donde recuperó su libertad, según fuentes allegadas a ella.

  • Reingreso

  • En Los Angeles, Jim Haynes, director del Servicio de Inmigración y Aduanas de EE.UU. en esa ciudad, recordó que Arellano ya había sido devuelta en 1997 a México por encontrarse ilegalmente en EE.UU., pero reingresó ilegalmente a ese país, lo que podría haberle costado una condena a 20 años de cárcel.

    Elvira se convirtió en un símbolo de los esfuerzos de millones de inmigrantes indocumentados para impedir que se los separe de sus familiares poco después de que buscara amparo en la Iglesia Metodista Adalberto, Chicago, donde permaneció un año.

    «Este es un golpe más a la comunidad hispana», declaró el sacerdote católico Luis Angel Nieto, uno de los dirigentes del Movimiento Nuevo Santuario, en Los Angeles. «No vamos a tolerar esto y vamos a radicalizar nuestro llamamiento», anunció el prelado.

    Ayer, desde Tijuana, la activista dijo que sus planes son regresar a su natal estado de Michoacán, oeste del país, y que estaba esperando la visita de Saúl para preguntarle si quiere quedarse en Estados Unidos, o si se queda con ella en México. Elvira no quiso dar más detalles, aunque adelantó que si su hijo decide permanecer en EE.UU. quedará a cargo de su madrina, Emma Lozano.

  • Amenaza

    «Ya estoy en mi país, estoy en México y aquí nada me pueden hacer», dijo Arellano, quien afirmó sentirse tranquila, tras su detención y deportación, y añadió que fue devuelta a México porque se convirtió en «una amenaza para Estados Unidos». La Cancillería mexicana solicitó a las autoridades norteamericana una explicación sobre la detención de la activista y de cómo se le informó sobre su derecho a la asistencia consular, informó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

    Asimismo, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes, pidió que el gobierno mexicano, a través de la Cancillería, proteste de manera enérgica por la deportación de Arellano. El caso, dijo Soberanes a la prensa, «abona el clima de confrontación que existe entre ambos países y es un capítulo más en la larga historia de desencuentros en materia migratoria».
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