El planteo todavía no es vinculante. La compañía pidió autorización para revisar las plantas de Arenaza y Monte Cristo, inspeccionar las máquinas y acceder a documentación técnica, contable y societaria antes de definir si avanza con la operación. La propuesta queda sujeta a que ese due diligence resulte satisfactorio.
La cifra, de todos modos, modifica el escenario que se había abierto en el expediente. Los u$s3 millones superan los u$s2,5 millones que había ofrecido Vicentin por el conjunto de ARSA y se suman a las propuestas que otros interesados formularon por plantas o activos específicos.
Además, Adecoagro pidió que se le permita mejorar las ofertas económicas que presenten otros interesados, en caso de que la Justicia habilite una instancia de mejora. Por eso, el monto planteado no necesariamente representa el techo de lo que podría terminar ofreciendo si decide avanzar.
Adecoagro quiere revisar las plantas antes de definir la operación
La propuesta de L3N contempla la compra de la totalidad de los activos de ARSA, incluidos los establecimientos industriales, las marcas, las instalaciones, las maquinarias y el resto de los bienes que integran el patrimonio de la compañía.
El interés de Adecoagro se entiende también por su presencia en el negocio lácteo. L3N es la sociedad del grupo dedicada a la producción y comercialización de lácteos y opera las plantas de Chivilcoy y Morteros. En el escrito presentado ante la Justicia, la compañía detalla la experiencia que tiene en la recuperación de establecimientos que habían quedado fuera de funcionamiento.
En ese contexto, ARSA representa la posibilidad de sumar dos plantas industriales y una cartera de marcas reconocidas, aunque ambas fábricas llevan meses paralizadas y su estado deberá ser revisado antes de cualquier decisión.
El esquema planteado por L3N establece que, si finalmente formula la oferta, el pago de los u$s3 millones se realizaría en pesos y en un único desembolso, una vez que quede firme una eventual adjudicación. También plantea que no asumiría los pasivos anteriores de ARSA ni las relaciones laborales de la compañía.
La Justicia prepara una valuación para ordenar las propuestas
La llegada de Adecoagro se produce cuando el expediente entra en una instancia clave. En una resolución del 20 de agosto, el juez señaló que existen numerosas ofertas para adquirir los activos de ARSA, tanto en conjunto como por separado, y consideró necesario contar con una valuación actualizada antes de continuar con el proceso.
En este marco, este miércoles 26 de agosto se sorteará el valuador. Una vez que acepte el cargo, tendrá un plazo de 20 días hábiles para presentar su informe.
La tasación no se limitará al valor de los inmuebles. El profesional deberá establecer cuánto vale ARSA como unidad económica y cuánto podría obtenerse por sus activos si fueran vendidos en forma individual. También tendrá que determinar el valor de las plantas de Arenaza y Monte Cristo, las marcas, las maquinarias, las instalaciones y los demás bienes que integran el patrimonio.
Ese informe será importante porque las propuestas que ya llegaron al expediente tienen características diferentes. Vicentin ofreció u$s2,5 millones por el conjunto de ARSA, incluyendo las plantas, las marcas y las maquinarias, y pidió además autorización para explotar transitoriamente la empresa mientras avanza el proceso.
Elcor, en cambio, fue por activos determinados: ofreció u$s1 millón por la planta de Arenaza y u$s450.000 por el paquete de marcas, integrado por Yogs, Shimy, Sancorito, Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita.
Por Monte Cristo, un grupo de empresarios cordobeses presentó una oferta de u$s1,5 millones por el inmueble, las instalaciones, la infraestructura y las maquinarias. También había interés de Vacalin y Tregar, que avanzaron con pedidos para inspeccionar las plantas y analizar posibles propuestas.
La valuación permitirá poner todas esas alternativas bajo una misma referencia. No es lo mismo vender ARSA como unidad económica que desprenderse de sus activos por separado, y esa es justamente una de las cuestiones que el juez quiere despejar antes de avanzar.
La cooperativa que busca recuperar Arenaza, en conflicto por las máquinas
En paralelo a la puja por los activos de ARSA, La Nueva San Andrés busca recuperar la planta de Arenaza bajo gestión cooperativa. La organización fue creada por los trabajadores que quedaron fuera de la empresa tras su cierre, con el objetivo de volver a poner en marcha la fábrica y sostener la producción de algunas de las marcas que históricamente se elaboraban allí, como Shimy, Sancorito y Yogs. El proyecto cuenta con el acompañamiento de ATILRA y organismos del Gobierno bonaerense.
El problema es que parte de las máquinas que la cooperativa necesita para ese proyecto no pertenecen a ARSA. Se trata de equipos de Tetra Pak que habían sido entregados en 2020 bajo contratos de locación de equipamiento. Tras los incumplimientos de ARSA, la compañía reclamó su devolución y la Justicia hizo lugar al pedido.
La cooperativa intentó frenar el retiro porque considera que esos equipos son necesarios para recuperar la actividad de Arenaza. El juez rechazó el planteo porque la orden de restitución a Tetra Pak ya había quedado firme y recordó que, cuando se tramitó originalmente, ARSA no se había opuesto y la sindicatura había dado su conformidad.
Además, el magistrado señaló que La Nueva San Andrés no tiene autorización judicial para explotar la planta. Arenaza ya se encontraba paralizada y, durante ese período, sufrió incluso el robo de un panel eléctrico necesario para su funcionamiento.
Ahora, el expediente entra en una etapa distinta. La Justicia deberá contar primero con una valuación que permita comparar las propuestas por el conjunto de ARSA con aquellas que apuntan a activos determinados. Y mientras los interesados revisan qué están dispuestos a pagar, el tribunal tendrá que definir cuál es la alternativa que permite maximizar el valor de los bienes y el recupero para los acreedores, en un proceso en el que la aparición de Adecoagro volvió a elevar la competencia.