Expectativas vs. realidad: tips para llevar un microemprendimiento al éxito

Negocios

Como emprendedores debemos soñar en grande, pero hacer crecer nuestras expectativas progresivamente para poder demostrarnos a nosotros mismos que podemos y al mercado también.

Un microemprendimiento es una idea de negocio que se inicia a pequeña escala y requiere de muy poca, o incluso nula, inversión de dinero. Una de las características fundamentales de los microemprendimientos es que están liderados, gestionados y administrados por su fundador/es. Es la materialización de un sueño de una persona, una familia, o un grupo de amigos, que se ponen en marcha para llevarlo al plano de la realidad y mantenerlo a largo plazo.

Emprender no es tener sólo una buena oportunidad de negocio hoy, sino una construcción sustentable a futuro. Los micro emprendedores deben estar comprometidos con el negocio para considerar el éxito en la gestión y en su rentabilidad.

A la hora de llevar esa idea a la práctica se ponen en juego muchas expectativas por parte de los emprendedores. El deseo muchas veces le gana al realismo, y eso lleva a generar falsas proyecciones de negocio. El mejor consejo para llevar a un emprendimiento al éxito podría ser una de las clásicas frases de Theodore Roosevelt “Los ojos en el cielo y los pies en la tierra”.

Podemos dar pequeños pasos con confianza hacia la construcción del emprendimiento de nuestros sueños para evitar generarnos expectativas inalcanzables y frustrarnos en el camino. Los emprendedores debemos cuidar nuestras emociones para siempre estar fuertes en el liderazgo de nuestro negocio. Sabemos que el camino de un emprendimiento tiene sus vaivenes económicos y también emocionales. La flexibilidad ante los cambios y la tolerancia a la frustración son habilidades claves que debemos desarrollar a la hora de emprender. Vamos a aprenderlas cuando las circunstancias o nuestras expectativas no sean concordantes con la realidad.

La expectativa es un imaginario, una esperanza, un deseo de cómo queremos que resulten las cosas. Lo peligroso es que cuando la expectativa y es muy alta o muy diferente a la realidad, el dolor puede ser tan intenso que logre desviarnos de la misión de nuestro negocio y llevarnos a bajar los brazos. Muchas veces confundimos el soñar con tener expectativas. Soñar es la visión del negocio, respondiendo a la pregunta ¿Qué queremos ser en el futuro? Las expectativas tienen más que ver con lo operativo.

Como emprendedores debemos soñar en grande, pero hacer crecer nuestras expectativas progresivamente para poder demostrarnos a nosotros mismos que podemos y al mercado también. Ser personas positivas implica creer en nosotros mismos, confiar en nuestras habilidad y saber que pase lo que pase haremos lo mejor de nuestro emprendimiento. Seamos lo suficiente valientes para mirar de frente a la realidad y aceptar todos los desafíos que plantea alcanzar el éxito con un micro emprendimiento. “La valentía no es la ausencia de miedo, es el triunfo sobre él” decía Eleanor Roosevelt. Theodore y Eleanor, una pareja de muchas citas.

Aquí compartimos 7 ejemplos en el que los micro emprendedores tienen una expectativa que no es concordante con la realidad y puede conducirte al fracaso:

  • Expectativa: Que nuestra familia y amigos sean nuestros mejores clientes

Realidad: Nuestra familia y amigos comprarán solo una vez (y te pedirán descuento)

Todo micro emprendimiento comienza con el entusiasmo y el apoyo de familiares y amigos. Esto es súper positivo al comienzo porque da el empuje inicial para comenzar, pero a largo plazo es insostenible y muchos micro emprendedores cometen el error de creer que sus clientes serán “family & friends” para toda la eternidad.

La realidad es que la familia y amigos pueden comprarnos al inicio para apoyarnos en nuestra iniciativa, pero cuando baja el entusiasmo y nuestro microemprendimiento deja de ser novedad es probable que no vuelvan a comprarnos o compren en otro lado.

Debemos aceptarlo para no generar falsas expectativas que impliquen armar un plan de negocios creyendo que vamos a venderle a todos nuestros conocidos.

Un microemprendimiento que basa su plan de negocios suponiendo ventas a su círculo de conocidos, no solo no es sustentable en el tiempo, sino que no es escalable ni conveniente para el negocio.

Sabemos que mezclar dinero con amistad puede generar incomodidades e incluso conflictos: no sólo te pedirán descuentos, tal vez hasta puedes llegar a sentirte un poco culpable por tener que cobrarles y termines regalando tus productos o servicios. Tus clientes no son amigos, son clientes. Y tus amigos no son tus clientes, son amigos.

  • Expectativa: Un local a la calle me va a traer nuevos clientes.

Realidad: Un local a la calle va traer nuevos gastos.

Luego de darse cuenta que con las ventas a familiares o amigos no alcanza para sustentar el negocio, muchos microemprendedores deciden dar un paso más y alquilar un local.

En el siglo XX esta era una opción válida y el proceso fluía naturalmente, siempre y cuando el local estuviera ubicado de manera estratégica y con buena circulación de gente. Hasta hace unos años abríamos un local a la calle, la gente pasaba, entraba y compraba.

Hoy en el siglo XXI las reglas del mercado fueron cambiando progresivamente.

¿Cuándo fue la última vez que compraste algo solo por pasar por la puerta del local? Caminamos mirando el celular y ya no miramos las vidrieras.

El negocio de las tiendas físicas (locales a la calle) año a año está perdiendo mercado frente al ecommerce. Alquilar un local hoy es la apuesta más que riesgosa que cualquier microemprendedor puede hacer: nos asegura aumentar los gastos fijos, pero no nos asegura aumentar la cantidad de clientes o ventas en la misma proporción.

Si por el tipo de negocio creemos importante que nuestro microemprendimiento cuente con un local a la calle, por ejemplo un pequeño café o restaurant, debemos asegurarnos de que el tráfico de personas en el local sea alto, no sólo por la ubicación geográfica, sino por la ayuda de redes sociales y estrategias de marketing online. Hoy ya no dependemos del “azar” o de la geolocalización para hacer que las personas visiten o no nuestro local.

En el s. XXI tenemos herramientas suficientes para hacernos responsables de la cantidad de personas que visitan nuestro negocio, podemos responder efectivamente al problema de “no entra gente al negocio” desde diferentes lugares aportando soluciones de la mano del marketing online y de experiencias en el local. Hoy como clientes no solo buscamos el diferencial en el producto o servicio sino que también en la experiencia de compra. Si tienes un local haz que la experiencia de compra sea súper positiva para que tus clientes elijan volver.

Entonces no se trata de decir NO a las tiendas físicas, sino de elegir conscientemente si para nuestro tipo de negocio se justifica la inversión y acompañar esa decisión con estrategias online para potenciar los resultados positivos. Este tipo de decisiones tomadas sin evaluar los riesgos y consecuencias puede llevar a un microemprendimiento a morir antes del año de vida ya que los microemprendedores no se pueden dar el lujo de inyectar capital durante meses esperando que el local tenga las ventas necesarias para tener un balance positivo.

  • Expectativa: El sitio web vende solo.

Realidad: Nadie entra al sitio web.

Para subirse a la ola de lo online la primera decisión que toman los microemprendedores es crear un sitio Web con el objetivo de vender sus productos o servicios a través de él, o de traccionar clientes a sus locales. Este mito de que el sitio Web “vende solo” es algo que se repite sucesivamente en mis consultas. El sitio Web es un espacio en internet en el cual ofrecemos nuestros productos y servicios, es un primer paso.

Luego de poner en marcha el sitio debemos plantearnos otros desafíos que tienen que ver con el posicionamiento del sitio en la web.

Debemos tener en cuenta entonces que un sitio web implicará la incorporación de socios clave: programadores, expertos en SEO y Adwords, y la puesta en marcha de e-mail marketing, publicidad, logística, atención al cliente online, etc.

  • Expectativas: Tengo un producto genial y el boca a boca lo va a hacer explotar.

Realidad: Tengo un producto y todavía nadie sabe que es genial.

Confiar en nuestro producto o servicio es clave para el éxito de nuestro microemprendimiento. La estrategia comercial es tan importante como la confianza. Muchos microemprendedores comienzan super confiados, pero olvidan que detrás del éxito hay una estrategia que lo sustenta. La expectativa es que el producto se venderá solo puede llevarnos a la quiebra. Hoy vivimos en un mundo mucho más competitivo que hace unos años, hay mucho más oferta de productos y servicios, y como consumidores nos hemos vuelto cada día más exigentes. En el siglo XX alcanzaba con tener un producto genial y el boca en boca. Hoy no alcanza con tener un producto genial porque en el mercado existen millones de productos geniales. Debemos tener claro cuál es nuestro diferencial, qué nos hace mejores, y mostrarlo para ganarnos nuestro lugar en el mercado.

La decisión de compra también ha cambiado, antes si necesitábamos comprar algo le preguntábamos a un amigo, familiar o vecino para que nos de una recomendación, o simplemente comprábamos en el local del barrio. Hoy la consulta se la hacemos a Google, buscamos nuestras propias respuestas y, en muchos casos, confiamos más en lo que vemos en redes sociales o internet que lo que nos dicen los demás.

Como emprendedora he vivido la experiencia. Antes de comenzar cada sesión de coaching pregunto como llegaron a mí y el 95% responde que porque me siguen en Instagram hace tiempo. “Mi amiga me recomendó una coach que conoce, pero preferí tener una sesión con vos porque siempre te leo en Instagram y me ayudás un montón”. Entonces como microemprendedores tenemos que estar siempre visibles y mostrando, no solo nuestros productos y servicios, sino dando nuestro valor y mostrando el diferencial del negocio sabiendo que del otro lado hay miles de personas desconocidas que son clientes potenciales. El objetivo no es ser exitoso, es ser valioso. Una vez que encuentras y entregas tu valor al mundo, el éxito y las ventas llegan como consecuencia.

  • Expectativas: Va a explotar el Instagram.

Realidad: Solo me ponen like mis amigos (a veces)

Las redes sociales son una oportunidad para captar nuevos clientes y consolidar nuestra relación con los clientes actuales. En mi caso la plataforma que más uso y desde la que logré construir mi negocio que comenzó como un microemprendimiento con inversión CERO es Instagram @danieladlucia. Hoy el 95% de mis clientes entran y contratan mis servicios por Instagram.

Las redes sociales parecen puro disfrute y diversión, pero como herramienta de negocio requiere de mucho esfuerzo y dedicación. Muchos microemprendedores comienzan su camino en redes creyendo que tendrán seguidores inmediatamente y que luego esos seguidores en el corto plazo se convertirán en clientes. La base de toda relación comercial es la confianza y las ventas a través de redes sociales no son la excepción. No se trata de mostrar un producto o servicio, de mostrar todo lo bueno que tenemos para ofrecer, se trata de establecer relaciones de confianza con tu audiencia. Es un intercambio de valor y confianza constantes que se construyen en el día a día y tiene sus resultados en el largo plazo. Entonces no te frustres si has comenzado tu instagram y sientes que estás hablando solo. Tal vez pasarás varios meses hablando solo y poco a poco irás sumando personas interesadas en lo que tienes para ofrecer al mundo. En este sentido es clave que detrás de un buen uso de la herramienta, es decir conocer el algoritmo y todos los vericuetos técnicos que cada una de las redes tiene, exista también una buena estrategia comunicacional. No busquemos copiar la estrategia de comunicación en redes de las grandes marcas ya consolidadas porque obtendremos resultados nulos. Postear una imagen sin descripción ni “llamada a la acción” es uno de los grandes errores de los micro emprendedores. Cuando siendo una pequeña marca “en construcción” te pones en diva terminarás sin seguidores, sin comentarios y con ventas nulas. La actitud micro emprendedora debe fomentar la interacción constante y una clara llamada a la acción para dejar en claro cómo pueden adquirir tu producto o servicio. No dejes tu venta a la libre interpretación. Una llamada a la acción y la indicación de “cómo” efectuar la compra es fundamental.

Las redes sociales no son una carga, ni una obligación, son una oportunidad de conocer a tus clientes en profundidad. Hoy tenemos la oportunidad de conversar y de ahorrar millones en “focus groups” y encuestas de mercado. Las redes sociales no son una obligación para “cumplir” con el área de comunicación. Son el canal más directo y genuino para generar vínculos comerciales basados en la confianza.

(*) Coach Estratégica.

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