Su liderazgo sostuvo a una compañía clásica en el mercado y la mantuvo fuera del ruido mediático.
The University of Chicago News Office
En tiempos donde las empresas públicas viven bajo presión por resultados, existe otro modelo: el “capitalismo paciente”, más típico de compañías familiares que cotizan en bolsa. Ahí encaja la historia de Ellen Gordon, una ejecutiva que sostuvo el control y acumuló millones con una gestión silenciosa y constante.
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A simple vista, su perfil no grita poder: estética clásica, bajo perfil y cero ganas de quedar en los titulares. Sin embargo, detrás de esa imagen hubo décadas de decisiones que mantuvieron a la compañía independiente, atravesaron cambios de consumo y resistieron la ola de consolidación del sector.
Ellen Gordon sostuvo un estilo de gestión discreto y de largo plazo: así construyó una fortuna de millones sin buscar el centro de la escena.
Foto: Bill Greenblatt
La historia de Ellen Gordon y cómo se convirtió en millonaria
Ellen Gordon nació en 1932 dentro de la familia Rubin, ligada desde temprano al negocio de la confitería. Con el tiempo, ese vínculo se transformó en control: en la década de 1930, la familia ya dominaba la empresa que producía los Tootsie Rolls, que cotizó en la bolsa desde 1922.
En 1950 se casó con Melvin Gordon, graduado de Harvard, que se sumó al directorio en 1952. Cuando su padre, William B. Rubin, enfermó en 1962, la dupla asumió el mando: él tomó el rol de CEO y ella quedó como presidenta ydirectora de operaciones, una sociedad de trabajo que duró más de medio siglo.
Ese mismo año la compañía adoptó el nombre Tootsie Roll Industries y trasladó su sede corporativa a Chicago, Illinois. A partir de ahí, la conducción se apoyó en una idea: sostener un negocio rentable sin seguir al pie de la letra el show de Wall Street. Evitaron entrevistas, esquivaron llamadas con analistas y mantuvieron una relación distante con la prensa.
Mientras otras firmas se vendieron o se fusionaron, la gestión de Ellen y Melvin apuntó a mantener la independencia y, al mismo tiempo, ampliar el portafolio con compras y lanzamientos. Durante décadas, la empresa sumó nuevas marcas y productos de confitería, y consolidó un crecimiento lento pero constante, más cerca de la paciencia que del golpe de efecto.
A los 95 años, Ellen Gordon sigue al mando de una empresa histórica.
Foto: Fortune
Miles de millones: el patrimonio de Ellen Gordon
Según estimaciones públicas, el patrimonio de Ellen se ubicó en 1.500 millones de dólares, con una parte clave explicada por su participación accionaria. En los últimos años, su salario total anual osciló entre 6 y 7 millones de dólares y, en 2022, llegó a cerca de 6,8 millones, entre efectivo, pensiones y beneficios.
La base de su fortuna, de todos modos, estuvo en la propiedad: Ellen poseyó más de 32 millones de acciones, alrededor del 48% de los papeles en circulación. Con una capitalización bursátil estimada en 3.250 millones de dólares, esa porción justificó por qué, aun con bajo perfil, siguió al frente de un imperio que se midió en miles de millones.
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